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La alergia al polen

El polen está en el aire durante la floración de la hierba, los árboles y las plantas y así llega hasta la membrana mucosa de la nariz, las vías respiratorias y los ojos, provocando en los afectados los síntomas alérgicos.

La alergia al polen es sin duda la forma de alergia más común. Normalmente la alergia se desarrolla durante la infancia (pocas veces antes de los tres años) y durante la adolescencia.

Síntomas

Los síntomas típicos de la alergia al polen son una secreción mucosa fuerte, estornudos, picor de la nariz, y conjuntivitis con ojos enrojecidos, que pican y lagrimean. A veces también una membrana mucosa seca, congestión nasal y ataques de asma.

Tratamiento

Existen principalmente tres formas de tratamiento. La primera consiste en evitar el alérgeno. Esto puede ser algo difícil puesto que el polen está en el aire, pero la carga con el alérgeno se puede reducir utilizando por ejemplo un filtro para el polen.

La segunda forma es un tratamiento de los síntomas con medicamentos. En primer lugar están los antihistamínicos y otros antialérgicos como sprays, pastillas o gotas para la nariz (sólo durante pocos días) y preparados de cortisona (sprays, gotas) todo bajo control médico.

La tercera forma de tratamiento consiste en una hiposensibilización, (vacunación) en este método se le inyecta al afectado el alérgeno debajo de la piel durante un periodo como mínimo, de tres años, empezando por una dosis muy pequeña y aumentando la dosis poco a poco. El objetivo es que el cuerpo desarrolle una tolerancia contra el alérgeno.

Lo importante es que la alergia al polen se trate en una fase muy temprana, para así evitar que se convierta en asma. En algunos afectados la alergia al polen se puede curar, en otros se puede convertir en un asma bronquial. A continuación, te damos algunos consejos:

  • Infórmate sobre la situación del polen (radio, periódico).
  • En caso de una concentración muy alta de polen en el aire, no te mantengas mucho tiempo fuera.
  • Las molestias se pueden aliviar poniendo un pañuelo húmedo delante de la nariz o unas protecciones laterales en las gafas.
  • Evita otros irritantes de la membrana mucosa como el humo, el polvo o los gases de escape.
  • El pelo (si es muy largo) y la ropa pueden introducir el polen en la vivienda.
  • Ten cuidado con las alergias cruzadas si tomas determinados alimentos.