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La fimosis- estrechez del prepucio

El término fimosis viene del griego (phimos) y consiste en un estrechamiento del orificio prepucial que impide la salida del glande. Con respecto a este tema existe cierta confusión en los padres sobre todo para diferenciar lo que es fimosis de la existencia de adherencias entre el prepucio y el glande que impiden el dejar al descubierto a este último. En este caso, el pediatra a partir de los 18 meses puede despegar el prepucio y de esta forma conseguir que el glande salga con facilidad. Una vez lo consigamos, deberemos de extremar las normas de higiene para evitar que se vuelva a pegar y tener que volver a realizar dicha maniobra que es dolorosa para el niño.

Originariamente la fimosis es congénita, en el 95% de los neonatos y es difícil la retracción prepucial a los 6 meses. A los 3 años el 90% de los prepucios ya son retráctiles. Es por ello que no deberemos tener prisa a la hora de solucionarla, no seamos agresivos al intentar forzar el prepucio antes de los 18-24 meses ya que lo que conseguiremos es una fimosis traumática por las pequeñas erosiones en el anillo prepucial que al cicatrizar empeorará la evolución natural de la misma, Solo en lactantes con infecciones urinarias de repetición en la que la existencia de la fimosis pueda cronificar el problema, estará indicada la manipulación del pene por el especialista.

Las diferentes culturas tratan de forma diferente el problema, siendo frecuente en muchas la llamada “circuncisión” que se realiza a los pocos días de vida. Sus argumentos son razones de higiene, sensibilidad sexual o prevención de cáncer genital y son esgrimidas para justificar esta actuación. Nosotros abogamos por no hacer nada ya que la cobertura prepucial del glande es normal hasta el fin de la lactancia, lo que sirve para proteger esta delicada mucosa de la irritación amoniacal de los pañales húmedos.

El tratamiento final es el quirúrgico, pero debe de ser a su tiempo, no realizarlo antes de los 4-5 años, que el niño controle bien los esfínteres para evitar posibles infecciones, no hay prisa en operarlo. Las posibles alternativas a la cirugía son la aplicación de pomadas tópicas de corticoides, su eficacia es limitada, dependiendo sobre todo de la constancia en su administración.

La intervención precisa anestesia local o general en función de la edad y colaboración del niño, recomendándose la anestesia general por debajo de los 9-10 años, ya que en muchos casos el niño colabora poco y existe riesgo al manipular la zona.