La lactancia no me resultó fácil » LetsFamily
embarazo
Actualidad Reciclaje Uncategorized

La lactancia no me resultó fácil

“No me lo había imaginado así. Me desperté en el hospital y me asusté por el tamaño de mis pechos. Estaban hinchados y muy duros, como si me hubieran implantado ladrillos. Esto pasó al tercer día de nacer mi hijo Leon. ¿Por qué no me había avisado nadie? Estaba a punto de llorar. ¿Serían mis pechos algún día como antes? Pulsé el botón de emergencia al lado de la cama y pronto vino una enfermera. Me sonrió e intentó tranquilizarme diciendo que era algo normal, porque me estaba subiendo la leche.

Ya no entendía nada, porque mis pechos estaban tan duros que a mi hijo le era imposible beber de ellos. Gritaba todo el tiempo, porque tenía hambre y yo estaba a punto de sufrir un ataque de nervios. La enfermera intentó tranquilizarme un poco colocando compresas frías sobre mis senos, pero no ayudaba nada: sólo debía ser paciente.

Por la tarde desapareció el dolor como por arte de magia y mi hijo por fin pudo mamar tanto como quiso. Así, yo conseguí pasar una noche más o menos tranquila. Mis pechos se recuperaron pronto.

Durante algunas semanas todo fue bien, hasta que surgieron las primeras grietas en el pezón – pero esta vez estaba preparada. Apliqué gotitas de leche materna sobre los pezones y los dejé al aire. Este remedio casero, realmente me ayudó mucho.

A pesar de que no me gusta recordar el momento en el que me subió la leche: disfruté del tiempo en el que dí el pecho a mi hijo, porque era muy práctico. La leche tenía siempre la temperatura ideal, estaba siempre disponible cuando mi hijo tenía hambre y además había más que suficiente. Cuando se acostumbró mi espalda, que al principio me había dolido mucho, a la posición que tenía al dar el pecho, también podía descansar un poco mientras lo hacía.”