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Enfermedades del Otoño II: las diarreas

El otoño, con la llegada de las lluvias y el frío, es época en la que es más fácil coger algunas enfermedades. Una de esas enfermedades del otoño son las temidas diarreas o el rotavirus.

El rotavirus suele afectar más a los niños. Sus síntomas son vómitos, diarrea y deshidratación, si se trata de niños muy pequeños. Si es un lactante muy pequeño, periodo en el que el niño tiene más problemas de deshidratación, es necesario acudir al médico.

Por el contrario, si la diarrea la encontramos en niños mayores, a menos que presenten complicaciones como dolores de barriga, sangre en las heces o vómitos frecuentes, no sería necesario. Ten en cuenta que la diarrea no es una enemiga como tal, sino que es un síntoma de que se están eliminando aquellos virus, intoxicaciones o excesos de alimentos que el niño no ha tolerado.

Recomendaciones en caso de diarreas o rotavirus

Tanto en el caso de diarreas como  rotavirus, enfermedades que se suelen dar en otoño, la recomendación más importante es la hidratación, que debe ser constante.

Como lo que se produce fundamentalmente es una pérdida de líquidos por las heces, deberemos rehidratar al niño. Para conseguirlo, utilizaremos los llamados sueros de rehidratación oral que existen en las farmacias, y no utilizar ni soluciones caseras, ni colas, ni zumos azucarados.

Las fórmulas de rehidratación nos repondrán el agua y las sales minerales que se pierden con dicho proceso. hay que ofrecerlas en pequeñas cantidades y de forma frecuente.

La introducción de alimentos será lo más precoz posible, ya que el reposo intestinal y la ingesta inadecuada pueden perpetuar la diarrea. Si el niño tiene hambre y lo tolera, puede comer lo que desee. La tendencia actual es el uso de una dieta normal para la edad del paciente, evitándose los alimentos y las bebidas con alto contenido en azúcares.

Si el lactante está tomando pecho, deberemos seguir con la lactancia materna sin restricciones. Si toma lactancia artificial, no deberemos diluirla ni ofrecer fórmulas sin lactosa, ya que en la mayoría de casos no presentan ninguna ventaja. Sólo utilizaremos dichas fórmulas si existe una intolerancia a la lactosa demostrada, al igual que utilizaremos una fórmula semielemental (hidrolizada), si la diarrea se complica o es producida por una intolerancia a las proteínas de la vaca.