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Recupera la salud e hidratación de tus pies tras el invierno

Solemos llevarlos tapados con calcetines o medias, y el calzado que utilizamos no es precisamente fresco. Cuando es la hora de que salga el sol y volver a ponernos las sandalias y zapatos abiertos, nos encontramos con los talones agrietados o durezas en la planta o en los lados de los dedos, algo antiestético que debemos eliminar y cuidar para lucirlos perfectos en verano. Para ello, podemos seguir una serie de pautas que les devuelvan su hidratación natural y aspecto saludable.

Lo primero es eliminar las durezas que se nos hayan podido formar durante los meses de invierno. Existen diferentes opciones en el mercado a las que podemos recurrir. Lo más básico es una piedra pómez que utilizaremos cada vez que nos duchemos, incidiendo en aquellas zonas que queremos suavizar. No se hace en un solo día, hay que insistir hasta que desaparezcan las durezas, pero es un método muy eficaz para tener los pies más suaves. Por otro lado, disponemos también de limas eléctricas con cabezales de diferentes rugosidades que son muy fáciles de utilizar y que están especialmente indicadas para zonas como los talones o las plantas de los pies. Su uso también debe ser continuado, y adaptar los cabezales a nuestro propio caso para no provocarnos una irritación.

Después de estos tratamientos, sobre todo si hemos elegido la opción de la lima en seco, lo mejor es un baño que relaje y desintoxique nuestros pies. Pon una palangana con agua caliente y añade un puñado de sal gorda, una taza de bicarbonato y unas gotas de limón. Sumerge los pies durante media hora en esta mezcla y seca después con una toalla suave. Este baño es perfecto para los pies cansados y, con las gotitas de limón, ayudaremos a eliminar el mal olor. Después una crema específica para pies lo mantendrá hidratados, procura elegir una que se seque con facilidad para que no te moleste cuando te vuelvas a calzar. Ingredientes como el aloe vera, el aceite de argán o la rosa mosqueta regenerarán la piel, hidratarán en profundidad los pies y evitarán las grietas.

Para pies muy secos, puedes hacer una mascarilla casera con la pulpa de un pepino bien licuada, una cucharadita de miel y una cucharada de zumo de limón. Aplícala por todo el pie, insistiendo en las zonas más secas y deja actuar durante 20 minutos. Después aclara con agua tibia y aplica tu crema hidratante habitual. Otro ejemplo de mascarilla es la que se hace con aguacate y plátano a partes iguales, dando como resultado una pasta que aplicaremos en los pies, y dejaremos actuar igualmente 20 minutos. Para que sea más eficaz, podemos envolver los pies con papel film durante este tiempo, y repetir la operación tres veces por semana. El resultado serán unos pies suaves y perfectamente hidratados.

Además de estos trucos, otro que nos ayudará a mantenerlos sanos durante todo el año es dormir con calcetines por la noche, después de aplicar una buena capa de crema hidratante. De esta manera, la crema no se quedará pegada a las sábanas y por la mañana los pies estarán mucho más suaves, ya que es durante las horas nocturnas cuando nuestra piel se regenera.

Para las uñas, el mismo tratamiento de los pies les va a ir fenomenal para mantenerlas fuertes e hidratadas, evitando que se nos rompan o agrieten. Córtalas de manera que no te molesten al calzarte y píntalas con esmaltes naturales, que las dejen transpirar para evitar los hongos.