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Escapada con los niños en Semana Santa

La Semana Santa es la época ideal para unas vacaciones familiares, y más cuando tenemos niños pequeños: lejos de los rigores del invierno y del color del verano, estos días se convierten en un pequeño oasis en las rutinas de la familia y en el mejor campo de pruebas para los viajes más largos que estemos planificando para cuando se termine el cole.

No existe un destino ideal de Semana Santa para familias: a cada una le encaja un plan diferente. Lo importante es organizarlo con el mayor consenso posible para que todos disfrutemos con la experiencia y adaptar nuestros deseos al momento evolutivo de nuestros hijos: no es lo mismo tener un bebé que un preadolescente o un niño de seis años.

Lo que está claro es que la mayoría de los niños no necesitan grandes planes en vacaciones, sino  pasar tiempo con sus padres, que compartamos actividades con ellos, que juguemos y les escuchemos.

Aquí van cinco ingredientes que, solos o combinados, forman parte de cualquier escapada de Semana Santa con niños ganadora:

Naturaleza

Si vivís en una ciudad, la primavera es el momento perfecto para conocer una zona de montaña, practicar senderismo o hacer rutas a caballo. También para ir a la playa: aunque haga frío para bañarse (y no tiene por qué ser así), jugar con la arena, buscar conchas, investigar qué bichitos crecen en las rocas y sentir la brisa del mar siempre sienta bien.

Fiestas tradicionales

Las procesiones, la gastronomía típica, las costumbres… Las celebraciones de Semana Santa nos conectan con nuestras raíces y son fruto de muchos siglos de tradición. A muchos niños les resultan fascinantes. Y si, además, forman parte de la identidad de la ciudad en la que viven los abuelos porque vamos a visitarlos, más todavía.

Filosofía slow

Nos pasamos la vida corriendo de un lado a otro para llegar del trabajo a la guardería, de casa a matronatación, del teatro de títeres al restaurante que hemos reservado… ¡Basta! En vacaciones, tomémonos la vida con calma. Hacer planes holgados, con tiempo para pasear alrededor del faro, para perdernos por un sendero o para alargar la merienda es un lujo al que no deberíamos renunciar.

Planificación

Es la clave de cualquier actividad que vayamos a hacer con niños. Si vamos a viajar en coche, hay que llevar juegos para que los peques se entretengan, alguna película si son suficientemente mayores y no se marean, música y audiocuentos, fruta, agua y galletas a mano, mudas… Además de revisar el estado del vehículo y los anclajes y ajustes de las sillas de los niños unos días antes y controlar la documentación (tarjetas sanitarias, seguros, etc.). Organizar la bolsa del bebé y la de  los niños cuando vamos a pasar unos días fuera de casa es todo un arte.

Solidaridad y reparto equitativo de las obligaciones

Para que todos podamos disfrutar de las vacaciones de Semana Santa  es necesario repartir las tareas más pesadas. Si en tu familia, además de los niños,  sois dos adultos, puede que os venga bien turnaros algún rato para disfrutar de un poco de soledad.  Y aunque vuestros horarios no coincidan en casa, cuando llegan las vacaciones no hay excusa para no compartir los preparativos del desayuno o los rituales de antes de ir a dormir.