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Cómo preparar el cuello y el escote para el verano
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Cuello y escote, ¿Cómo prepararlos para el verano?

El tiempo parece querer volvernos locas y hay ciertas partes de nuestra piel que pueden sufrir las consecuencias si no las cuidamos correctamente, como es el caso del cuello y del escote, dos zonas que en multitud de ocasiones olvidamos hidratar y cuidar de forma adecuada.

El cuello es uno de los puntos que más refleja el paso del tiempo de una mujer, tanto la gravedad como el continuo movimiento al que se ve sometido hacen que la flacidez y las arrugas aparezcan demasiado pronto en esta área. Los movimientos diarios, nuestra forma de dormir o el ejercicio físico pueden formar pequeños surcos y arrugas en los laterales del cuello, incluso ya hay algunas nuevas que se atribuyen al uso de teléfonos móviles.

La prevención es la clave

El truco para que la piel de cuello y escote luzcan sanas es una correcta hidratación y protección. Seguro que te has fijado que en todas las cremas regeneradoras que usamos para el rostro nos recomienda también utilizarlas en cuello y escote pero, ¿hacemos caso de este consejo? ¡Deberíamos! La misma crema hidratante, antiarrugas o nutritiva que utilizamos para la cara tenemos que hacerla extensiva a cuello y escote ya que el tipo de piel es muy parecida, fina, delicada y especialmente sensible a los cambios de temperatura.

Y para que esta hidratación sea mayor, después de la ducha diaria aplicar una crema untuosa en esta zona nos ayudará a evitar la sequedad y la sensación de tirantez. El número de glándulas sebáceas es mucho menor, lo que se traduce en que de forma natural, está menos nutrida, algo que se va agravando con la edad. Es una de las zonas de nuestro cuerpo que más nos delatan, igual que el rostro o las manos si no los tenemos suficientemente hidratados, aparecen pequeñas arrugas que después son muy difíciles de disimular.

¿Cómo aplicar las cremas?

Aplicar nuestra crema diaria no tiene porqué llevarnos mucho tiempo, pero sí debe hacerse de manera precisa y con cierta técnica. No basta eso de coger con los dedos, extenderla en la mano y después repasarnos como si estuviéramos lavándonos la cara con ella. La manera correcta es coger con las yemas de los dedos una pequeña cantidad, extender un poco e ir aplicando en la zona de rostro, cuello y escote con movimientos circulares y siempre ascendentes, así evitaremos en la medida de lo posible la flacidez y el efecto inevitable de la gravedad en nuestra piel.

Perder cinco minutos más en aplicar nuestras cremas de esta forma puede ser una buena inversión a largo plazo, evitaremos que se nos descuelgue la piel antes de tiempo y disimularemos considerablemente las primeras arrugas de expresión. Piensa que si la aplicamos hacia abajo es como si estuviéramos obligándola a “descolgarse”, sin embargo, con los movimientos siempre hacia arriba es como si cada día la “pusiéramos en su sitio”.

La piel siempre protegida

Las cremas de protección solar no deben limitarse sólo a los días de playa o piscina. Estas cremas deben convertirse en un básico durante todo el verano, empezando desde ahora, cuando las camisetas comienzan a ser más escotadas y dejamos al descubierto esta zona del cuerpo.

Una protección adecuada a nuestro tipo de piel cada vez que salgamos a la calle es la clave para evitar la aparición de quemaduras, rojeces o manchas al final de la temporada. Lo ideal es utilizar la misma protección que utilizaríamos para el rostro, y hacerla extensiva desde la parte de atrás de las orejas, los laterales del cuello y el escote por completo con un movimiento ascendente, y siempre con una crema de textura ligera y fluida para no dejarnos sensación grasa en la zona.