El futuro de los hijos de Juana Rivas

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Caso de Juana Rivas

La fuga no podía durar eternamente. El 22 de agosto Juana Rivas salió del juzgado de guardia de Granada en libertad provisional sin fianza. “No voy a la cárcel; me vuelvo a casa con mis niños y vamos a seguir peleando”, declaró la mujer.

Es normal que estuviese tan emocionada: la decisión de Juana Rivas de darse a la fuga con sus hijos para no entregárselos a su expareja, el italiano Francesco Arcuri, que vive en su país, condenado por malos tratos en 2009, la había puesto en serio peligro de perder la patria potestad de los pequeños, de 11 y 3 años respectivamente.

Después de 27 días huída en los que consiguió todo tipo de apoyos en Maracena, su pueblo de Granada, así como de asociaciones y autoridades, Juana Rivas fue detenida por la Policía cuando acudió al juzgado donde estaba citada.

A primera hora de la tarde, el magistrado José Luis Ruiz Martínez dictaba su puesta en libertad provisional sin fianza. Cuando salió del juzgado, esta mujer y “madre coraje” para muchos, se mostró muy agradecida “por haber encontrado a un ser humano que me ha escuchado”.

En su auto, el juez señaló que la gravedad del presunto delito que Rivas haya podido cometer no justificaba la medida excepcional de prisión, que provocaría “alarma social” y se inhibió en favor del juzgado de instrucción número dos, que es el que dictó la orden de detención contra Juana Rivas.

Juana solo respondió a las preguntas de su abogada y se negó a contestar al ministerio público. Aseguró que sus hijos estaban bien protegidos y no habían salido en este tiempo de la provincia de Granada. “Hemos estado dando de comer a las hormigas y cortando fruta”, declaró, y que había pedido al magistrado que escuchara a sus niños. “El juez me ha dicho que tranquila, que confíe en la justicia”, señaló a la salida.

El 26 de julio Juana Rivas debía haber entregado a sus hijos “inmediatamente” a su expareja, pero no acudió al punto de encuentro. Ni ella, ni sus hijos. Francesco Arcuri, el padre de los pequeños, había sido condenado por maltrato en el año 2009 y denunciado nuevamente por violencia de género en julio del 2016. Entre ambas denuncias, la pareja estuvo un tiempo separada.

El 8 de agosto se emitió una orden de detención contra esta madre por no acudir a la citación de un juzgado de Granada por las diligencias penales abiertas contra ella por sustracción de menores.

La juez de primera instancia número tres de Granada dictó, el mismo día 22, un auto de nuevas medidas de protección para los hijos de Rivas y Arcuri. Ordenó la entrega de los pasaportes de los niños y la prohibición de que abandonen territorio Schengen sin la autorización expresa del padre o la autoridad judicial. Sin embargo, no se tomaron otras medidas cautelares solicitadas por la representación legal del padre, como la detención inmediata, la privación de la patria potestad para su ejercicio exclusivo por el padre o que se requiriera a la mujer si tiene permiso de armas y, en caso afirmativo, procediera a su depósito en el juzgado.

Juana Rivas ha escrito cartas al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, al fiscal general y al presidente del Constitucional, en las que asegura que sus hijos y ella corren “un gran peligro” y pide su intercesión. “Estoy haciendo lo único que puedo hacer como madre para protegerlos”, añade.

Pero hasta ahora todos los tribunales habían dado la razón a Francesco Arcuri, que niega los malos tratos y asegura que aceptó la condena del 2009, castigada con tres meses de prisión y una orden de alejamiento, para poder seguir viendo a su hijo, que entonces solo tenía tres años.

Juana Rivas regresó con sus hijos en mayo del 2016 a Granada desde Carloforte (Italia), donde vivía desde el 2013, para pasar las vacaciones. Pero ya nunca volvió a Italia. Nada más llegar a Granada presentó otra denuncia por violencia de género contra Arcuri, que ha terminado llegando, con un año de retraso, a la justicia italiana. Los asesores de Rivas aseguran que es víctima de errores judiciales que ponen en peligro a sus niños.

En cualquier caso, Juana debe devolver a sus hijos al padre, como obligan dos sentencias judiciales.

Rivas y Arcuri tienen una cita judicial a finales de octubre en Italia por la custodia de los niños, que de forma provisional tiene ahora el padre. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dictaminado que “son los tribunales italianos los competentes en resolver la patria potestad de los progenitores”.

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