Niños ‘youtubers’. ¿En serio no da un poco de miedo?

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niños youtubers

Experimentos científicos caseros, bromas a los padres o a los hermanitos, visitas a museos, pruebas de juguetes… Los canales de Youtube protagonizados por niños arrasan. 

Tienen mucho desparpajo, un entusiasmo a prueba de bombas y, en algunas ocasiones, están haciendo a sus padres millonarios. El caso de Ryan, el pequeño de 6 años protagonista del canal de YouTube Ryan Toys Review, es el más paradigmático: a su tierna edad se ha convertido en el octavo youtuber mejor pagado del momento y, según la revista Forbes, en 2017 ingresó… ¡11 millones de dólares!

Todo un caramelo para sus padres, que inauguraron su canal de YouTube en 2015 con un vídeo en el que el pequeño Ryan, de solo 3 años en aquel momento, aparecía en una tienda de juguetes explicando qué le gustaría comprar esa semana.  El niño elige un tren de piezas,  lo monta en casa siguiendo el dibujo de la caja y las indicaciones de su madre y luego, a sugerencia de esta, hace rodar un poquito el tren. La pieza tiene en la actualidad cerca de 43 millones de visitas, y Ryan Toys Review, el canal, supera los 12 millones de suscriptores.

Detrás de estas astronómicas cifras hay un montón de trabajo: suben un vídeo diario de Ryan, el pequeño colabora con otros canales de YouTube y, visto el éxito, los padres han abierto un segundo canal, Ryan's Family Review, en el que salen también sus hermanitas gemelas y sus papás, que supera ampliamente el millón de suscriptores. Hace mucho que no se limita a abrir juguetes y probarlos: también hace experimentos, podemos verle en visitas a museos y vacaciones y hasta tiene una serie de dibujos animados.

La madre del pequeño asegura que su hijo hace estos vídeos porque quiere: se lo pidió él, que ya veía otros canales de reviews de juguetes y les dijo: ¿por qué otros niños sí y yo no?

Los niños youtubers españoles

En España los niños youtubers también son un fenómeno. Canales como el de Mikeltube, presentado por Mikel, de 8 años, y su hermano Leo, de 4, en el que descubren “ juegos, juguetes, cromos, sobres sorpresa, huevos de chocolate, manualidades, parques temáticos y muchas cosas más”, como reza la descripción del canal, que roza el millón de suscriptores.

O Los juguetes de Arantxa, una niña alicantina que sube “vídeos con amigos, unboxing, retos, comidas de otros países, decoración de casa de muñecas, sketches, vlogs y entrevistas” y se acerca a 1.300.000 suscriptores.

YouTube ha revolucionado la forma en que nuestros hijos consumen contenidos audiovisuales. Las mayores estrellas televisivas de los niños no salen en la tele: son gamers que suben vídeos de videojuegos, chavales que hacen experimentos científicos o comen comidas extrañas o exóticas ante las cámaras o niños que prueban juguetes. Los peques se saben sus nombres, sus chistes y sus mejores intervenciones de memoria, aunque los padres no hayamos oído hablar nunca de la mayoría de ellos o, si lo hemos hecho, no seamos capaces de ver entero uno de sus vídeos. Lo de dejar el móvil o la tablet a los peques para que se entretengan es lo que tiene. Pero si no les conoces, no tienes ni idea de cuáles son los referentes de tu hijo.

Muchas preguntas

Actúan ante las cámaras como profesionales, prueban juegos y juguetes chulísimos, conocen lugares increíbles, les reconocen por la calle como a estrellas de rock y parecen pasárselo bomba cada segundo de sus vidas, ¿qué niño no querría ser youtuber? De hecho, cuando les preguntan, es una de sus profesiones favoritas, según encuestas como la de Adecco.

Está claro que el fenómeno tiene su cara y su cruz. Como aspectos positivos, al mantener un canal de vídeo, los niños desarrollan su creatividad, constancia, capacidad de trabajo, habilidades técnicas en asuntos como la edición de vídeo, las competencias digitales, hablar en público o interpretar un personaje, y que pueden conectar con otros niños con intereses similares.

Pero, ¿qué consecuencias tiene tanta exposición pública de su imagen en su vida actual y en su futuro?¿Cómo les afectan los likes, los comentarios negativos o la atención que reciben de las marcas? ¿Qué pasará si su evolución natural -¡son niños!, cambian y crecen- no recibe el beneplácito de la audiencia, como pasaba con muchos niños artistas de otras generaciones? ¿De verdad sigue siendo un hobby, o en algún momento esto de ser youtuber se convierte en un trabajo? Y… ¿cómo viven los niños que montan un canal de YouTube que no se convierte en viral, que no consigue casi likes, que no aumenta el número de seguidores, esta circunstancia? Porque ellos son la inmensa mayoría.

Hay otro tema que, como padres, deberíamos detenernos a pensar un poco: ¿qué valores y qué forma de vida transmiten esos canales a nuestros hijos como espectadores? Niños que abren todas las semanas un juguete distinto, que se divierten probando un producto, comiendo en un restaurante de comida rápida o  jugando una partida de un videojuego “para que otros lo vean”. Niños que son registrados por las cámaras de sus padres “haciendo cosas” o “contando cómo se lo están pasando” en cada museo y cada parque de atracciones.

Detenerse absorto ante un cuadro, dejarse sorprender en lo más íntimo por su belleza, pasar unos minutos imaginando cómo sería la vida en aquella época sin contárselo a nadie, sin buscar la utilidad ni el reconocimiento, por el mero placer de soñar y perderse en la propia imaginación parece, después de un buen rato viendo estos vídeos, una ocupación sin sentido.

 

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