10 formas de proteger a tu bebé del calor extremo

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consejos bebés en verano

¡Necesitamos refrescarnos, por favor! Los bebés sufren especialmente con las altas temperaturas. Toma nota de estas recomendaciones para proteger a tu peque de la ola de calor.

Si no tomamos precauciones, el calor del verano puede tener efectos indeseados en bebés y niños pequeños: deshidratación, sudamina  y eccemas en la piel, insolación, sueño de peor calidad, irritabilidad…

Los bebés se deshidratan con más facilidad que los adultos porque su metabolismo es más acelerado. Para saber si el niño tiene sed, hay que prestar atención a su llanto, pero también a la somnolencia, la irritabilidad, el sudor frío, la pérdida de vitalidad o el aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria.

Estos diez consejos te ayudarán a mantener más fresco a tu hijo:

- Los paseos, mejor a primera hora de la mañana o última de la tarde. Evita las horas centrales del día, y ve siempre por la sombra.

- Ofrécele el pecho más a menudo. Si tu hijo es un bebé y le estás alimentando con lactancia materna, ofrécele teta con más frecuencia para que esté bien hidratado. El Comité de Lactancia de la AEP asegura que a los menores de 6 meses no hay que darles agua entre tomas: consumen todo el líquido que necesitan del pecho. El porcentaje de agua es mayor al principio de cada toma, por eso los bebés suelen hacer tomas más cortas pero más frecuentes. Si le das biberón a tu hijo, ofréceselo también con más frecuencia.

- Necesita más líquidos. Cuando los niños no son ya lactantes, conviene ofrecerles agua con frecuencia, ten en cuenta que los niños se deshidratan más rápido que los adultos. No esperes a que tenga sed.

- Elige bien la ropita. Busca ropa cómoda, que no se ciña, y confeccionada con tejidos naturales como lino o algodón, que permitan la transpiración. Ponle al bebé siempre gorra, sombrero o pañuelo, para que no le dé nunca el sol directamente en la cabecita. Si ya camina, elige un modelo de gorro que le tape también la nuca y las orejitas.

- Protección solar. Hasta los seis meses se desaconsejan las cremas de protección solar en los bebés.  A partir de esa edad, hay que ponerles un factor de protección alto, mínimo de 30,  media hora antes de salir de casa y repetir la aplicación cada dos o tres horas. No te olvides de los empeines, la planta del pie, la nuca o las orejas.

- El aire acondicionado, con precaución. Claro que se puede usar aire acondicionado con un bebé en casa. Pero no se puede poner al peque debajo del chorro de aire frío directamente y, si estamos en un sitio de clima seco, puede ser necesario poner el humidificador porque estos sistemas de refrigeración resecan mucho el aire. No subestimes el poder refrigerante de las costumbres de las abuelas: bajar las persianas en las horas de más calor, ventilar cuando refresca, mojar el suelo de la terraza o el balcón…

- Al agua, patos. Los niños pequeños tienen en la piscina un aliado imprescindible en la lucha contra el calor. Los bebés no necesitan grandes cantidades de agua: en casa, podemos poner basta una piscinita hinchable o la bañerita en la terraza, con unos juguetillos o algún cacharrito. Si hace mucho calor, podemos bañar al recién nacido, aunque volvamos a hacerlo por la noche.  

Precauciones en el automóvil. Al viajar en coche con niños hay que hacer paradas frecuentes y abrir las ventanas con frecuencia para ventilar el interior del vehículo. El aire acondicionado reseca las mucosas, así que es mejor ponerlo de manera intermitente y hay que ofrecer agua al niño con frecuencia. Jamás se debe dejar solo a un bebé o a un niño en el interior de un coche. Ni medio minuto.

- Las cremas, ligeras. Para evitar la sudamina (un sarpullido que se produce cuando los conductos del sudor se obstruyen debajo de la piel, que causa un molesto picor) es importante poner al bebé ropa ligera y refrescarlo con agua con frecuencia, y también evitar las cremas muy densas porque pueden obstruir los poros.

- Comida fresca. En verano a los niños les pasa como a los adultos: con el calor, apetece comer menos cantidad de alimento. Sí debemos procurar que la dieta de nuestro hijo sea rica en frutas frescas y verduras (las jugosas frutas de temporada son imprescindibles) para que esté bien hidratado.   

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