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5 claves para viajar con bebés y niños pequeños

1.- Si tu hijo tiene menos de seis o siete meses, estáis en un momento dulce para viajar: los bebés de esta edad duermen muchas horas, no extrañan demasiado el entorno si están con papá y mamá, pueden pasar un tiempo considerable en el carrito o el fular de porteo y nunca serán más ligeros que ahora. Si, además, le estás alimentando con lactancia materna, llevas su comida siempre a punto y en condiciones óptimas. No retrases el viaje “hasta que sea más mayor” porque tu peque tendrá otras necesidades que chocarán más con el ritmo al que estabais acostumbrados a recorrer el mundo antes de ser padres. Además, hasta los dos años los niños no pagan en los aviones o pagan un pequeño porcentaje del pasaje, así que los viajes a destinos lejanos salen mucho más económicos.

2.- Elegid un destino adaptado a la edad del niño. No tiene las mismas necesidades un lactante que un bebé que ya sabe andar. Una casa rural para papá, mamá y el pequeño de la casa puede ser perfecta para los primeros años, pero a partir de los 5 años es posible que tu hijo disfrute más en un sitio en el que pueda jugar con otros niños.  La mayoría de las familias se lo pasan mejor en un destino tranquilo, donde sea fácil comer bien, dormir a las horas habituales y disfrutar de las pequeñas cosas: contacto con la arena y el agua, descubrir la naturaleza (plantas, piedras, animales…).

3.- El alojamiento tiene que ser cómodo. Muchos hoteles ofrecen servicios especialmente pensados para niños: guardería, zona de juegos, animación infantil para diferentes edades… Antes de cargar el maletero del coche como si fuerais a mudaros de casa, pregunta por las facilidades que ponen a disposición de la familia: cunas, bañeras, termómetros, calientabiberones, batidoras, microondas… Cuando los niños son pequeños, los apartamentos son una gran opción: suelen salir más económicos, nos permiten cocinar la comida nosotros mismos y organizar nuestros horarios como mejor nos convenga. Y, por supuesto, los campings son una opción muy divertida para todos.

4.- Busca actividades que os gusten a los padres, y adáptalas a los niños. ¿Os encantan los museos? Entérate de si hay actividades guiadas o talleres para niños en ese que te apetece tanto conocer. O turnaros para recorrer vuestro museo favorito mientras uno de los dos se queda con el peque en el parque de al lado. Y la promesa de un día en un parque temático o una sesión de dibujos animados puede obrar maravillas para resistir un plan más “adulto”. Si lo vuestro es el senderismo, elegid rutas más cortas y más llanas. Con una buena mochila ergonómica no habrá camino que se os resista.

5.- Organiza bien el equipaje de mano. Lleva algún juguete y algún cuento pequeño para entretener al niño en las horas muertas o en los trayectos del viaje.  Pañales, si todavía estáis en ese momento, una muda, una prenda de más abrigo por si refresca, toallitas húmedas para limpiarlo todo… También necesitaréis tener siempre a mano agua y algo de picoteo: pan, tortitas de arroz, fruta… Por cierto: puede ser muy útil meter en la bolsa una navaja para cortar la fruta en trocitos o hacer un bocadillo en cualquier momento.