Señales de que debes cambiar de pediatra

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Un pediatra hace una revisión a un bebé con un estetoscopio

Cuando se trata de la salud de nuestros hijos, necesitamos estar bien seguros de quién es la persona en quien depositamos toda confianza. La elección del pediatra no es una cuestión menor. Y si bien todos sabemos que no existen los médicos perfectos, hay determinadas señales que pueden indicarnos que no hemos dado aún con el profesional idóneo. Nunca es tarde para buscar un nuevo pediatra, y deberíamos hacerlo si ocurren algunas de estas cinco cosas.

Te atiende con mucha prisa

Es cierto que ser pediatra es una profesión muy demandante y que los médicos deben atender a decenas de niños y bebés al día. Pero también es verdad que nuestro bebé merece toda su atención y que la consulta no debería ser apresurada. Un buen pediatra se toma su tiempo para contestar nuestras inquietudes y se asegura de que no nos vayamos del consultorio si aún persisten las dudas.

Critica el estilo de crianza

Cuando se trata de vacunas, medicinas, tablas de crecimiento o nutrición, el pediatra tiene toda la autoridad para darnos directrices, recomendaciones y aconsejarnos. En cambio, no deberían imponernos su punto de vista en cuestiones relativas a temas como el tiempo que pasa el bebé en brazos, si duerme en su cuna o si practicamos colecho, o la manera en la que deberíamos disciplinar a un niño.

No nos escucha

Es cierto que el profesional de la salud es él o ella, pero cualquier pediatra debería mínimamente prestar atención a la opinión de los padres. ¡Somos nosotros quienes conocemos al niño mejor que nadie! Por ejemplo, si aparecen manchas en la piel del bebé y creemos que es una alergia, el pediatra debería evaluar la posibilidad porque seguramente tenemos motivos para pensarlo. En todo caso, si estamos equivocados debería igual tener en cuenta nuestro punto de vista y explicarnos con claridad por qué él piensa que no tenemos razón.

Acumulación de errores

Por último, aún sabiendo que ningún médico es infalible y que todos podemos cometer errores, deberíamos considerar un cambio de pediatra cuando ya van varias veces que se equivoca en un diagnóstico, que es necesario cambiar la medicina al bebé en mitad de un tratamiento, o que ordena una serie de estudios que resultan ser innecesarios. Es importante que el pediatra nos inspire confianza.

 

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