5 señales para distinguir si tu bebé es de alta demanda

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Todos los bebés son, por naturaleza, demandantes. Algunos de ellos, además, son considerados bebés de alta demanda. Es un término acuñado por William Sears y que se suele utilizar para referirse a una clase de niños particularmente intensos. Nada de lo que mamá y papá hagan por ellos les parece suficiente: pasan la mayor parte del tiempo en estado de alerta, y son muy frecuentes los arranques de llanto. ¿Crees que tu bebé califica dentro de este grupo? Veamos 5 características básicas para que compruebes si se cumplen.

Hiperactividad

Los bebés de este grupo están en un permanente estado de alerta, perceptible incluso en su tono muscular. Incluso cuando están acostados se agitan y se mueven con frecuencia, y cuando aprenden a desplazarse no permanecen mucho tiempo en ningún lugar. Son bebés que no paran nunca, que siempre están necesitados de nuevos estímulos.

Necesidad permanente de contacto

Todos los bebés aman ser cogidos en brazos y, en lo posible, dormirse de la misma manera. Sin embargo, los bebés de alta demanda únicamente toleran estar en brazos: no puedes ponerlos en la cuna, en el cochecito o en la silla del coche sin que irrumpan en un ataque de llantos y gritos. Esta necesidad de contacto físico con sus padres (en especial con mamá) es permanente, tanto de día como de noche. 

Comen mucho, duermen poco

Los bebés de alta demanda reclaman constantemente el pecho (o el biberón). Alimentarse es más que una función nutritiva para ellos, ya que los tranquiliza y los calma. Si tienes un bebé de alta demanda lo mejor que puedes hacer es darle el pecho cada vez que lo pida. No corres el riesgo de sobrealimentarlo, ya que tu cuerpo es sabio e irá regulando la consistencia y las características de tu leche para adaptarlas a los requerimientos del bebé.

Por otro lado, son niños que duermen muy poco. A veces se muestran especialmente irritables y necesitados de una siesta, caen dormidos por diez o quince minutos, y despiertan listos para seguir al trote por cuatro horas más. También son frecuentes sus despertares nocturnos.

Malhumorados e hipersensibles

Cualquier bebé puede tener un mal día. Pero con estos bebés, los malos días son mucho más frecuentes que los buenos: demuestran una permanente sensación de insatisfacción y siempre tienen algo que reclamar. Por otro lado, son muy sensibles al entorno: se asustan o se molestan por los ruidos fuertes, las luces estridentes, los olores, los sabores…

Impredecibles

Finalmente, se dice que los bebés de alta demanda no siempre responden bien a las rutinas, que suelen ser tan útiles para tranquilizar a otros bebés. Lo que un día funciona para calmar al bebé, al día siguiente falla. Es muy difícil idear estrategias para lidiar con estos pequeños… más que armarse de paciencia y de amor.

¿Cumple tu hijo con al menos cuatro de estas características? Es posible que sea un bebé de alta demanda.

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