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6 consejos para la primera Navidad del bebé

El sueño del bebé

Si se acerca el 24 de diciembre y tu bebé acaba de nacer o tiene unos pocos meses, es importante alterar sus rutinas lo menos posible. El ruido, el jaleo y pasar de brazos en brazos le pondrán nervioso y no lo disfrutará, por eso hay padres que se “saltan” las cenas navideñas con la familia hasta que los niños son más mayores. Otros, sin embargo, aprovechan el hecho de que los bebés recién nacidos duermen muchas horas y casi en cualquier sitio, por lo que se les puede llevar a cenas o comidas en casa de los abuelos o los tíos, siempre que haya una habitación tranquila donde pueda dormir, descansar y mamar con calma.

Cuando los bebés están más cerca del año, la situación cambia: se enteran más del jaleo que tienen alrededor, están más tiempo despiertos y participan más de la animación reinante, pero también pueden ponerse más irritables con el cambio de horarios y rutinas. Cuando veas que empieza a protestar o a ponerse tenso, llévatelo a dormir a una habitación tranquila.

¿Qué come el bebé en las fiestas?

Los bebés no deben comer frutos secos, ni dulces, ni la mayoría de las cosas que comemos en Navidad. La alimentación del bebé es mucho más sencilla. Si no le has dado a probar esos alimentos antes, es posible que no quiera probarlos tampoco ahora. Lo recomendable es mantener sus horarios habituales de comidas y cenas (ya se sumará a la mesa familiar cuando crezca) y no dejar al alcance de sus manitas comida con la que se pueda atragantar o que le pueda sentar mal.

Seguridad a prueba de gateadores

Celebréis donde celebréis las fiestas, si tu bebé ya es capaz de desplazarse por sus propios medios o ponerse de pie sujetándose a cualquier sitio, asegúrate de que los peligros quedan fuera de su alcance: enchufes, cables, diminutas figuritas de belén, adornos en mesas bajas…

Si en la fiesta hay adultos sin niños, es muy probable que dejen  vasos o copas en el borde de cualquier mesa porque no se dan cuenta de lo cerca que puede estar la tragedia. No te lo tomes a mal, no están acostumbrados: os toca a los padres estar pendientes de esas cosas y llevar  juguetes para que vuestro bebé esté entretenido. Seguro que hay un montón de voluntarios para jugar con él y tenerlo en brazos, pero si el niño se cansa, su refugio sois mamá y papá.

Fotos sí, por favor

No te cortes con las fotografías: inmortalizar a tu hijo Navidad tras Navidad es un recuerdo imborrable. Y crecen muy rápido, en serio. Enviar una foto de tu peque vestido de duende de Papá Noel para felicitar las fiestas o retratarle con el árbol o el belén de fondo te parecía cursi cuando no tenías hijos, pero ahora… ahora te encanta, y no tienes por qué esconderlo. Un consejo: pasa las mejores fotos a papel cuanto antes, que no se queden en el limbo de un disco duro o la nube.

Mejor esperamos a los Reyes Magos en casa

Sí, cuando tenemos hijos recuperamos la ilusión por muchas tradiciones navideñas, pero la cabalgata de Reyes no es el mejor plan para un bebé: hay mucha gente, hace un montón de frío y hay que esperar mucho tiempo en la calle.

Si tu bebé aún no camina, es genial llevarle a pasear por la calle para que vea las luces y la animación y escuche la música, pero es preferible hacerlo en horarios más tranquilos.

Y les pedimos a Sus Majestades de Oriente que no nos apabullen

Un bebé no se entera de los regalos y les agobia verse rodeados de paquetes que los adultos abrimos con muchos esparavanes, a pesar de la ilusión que nos hace a los padres y a la familia. Intentad no excederos al escribir la carta y, si los Reyes van a dejar cosas para el niño en otras casas, es buena idea pedir un presente concreto a quien nos pregunte, en lugar de dejarlo en su mano.

 

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