7 consejos para el primer baño del bebé en la piscina

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A los bebés suele encantarles la piscina. En ella pueden refrescarse y olvidarse del calor, dar palmitas y chapotear a gusto, jugar con la pelota que flota... ¡Cómo se lo pasan! Pero para que esos primeros baños en la piscina sean perfectos hay que tener en cuenta algunas precauciones. Siguiéndolas te asegurarás de que disfrute aún más. Estas son las siete más importantes.

Bien protegido con crema solar

Como sabes, la piel de los bebés es muy delicada, tanto que tendrás que darle crema protectora para que el sol no pueda dañarla. De hecho, los pediatras aconsejan que no le dé directamente el sol si el bebé es menor de 6 meses. En cuanto a la crema a elegir, debe tener un factor de protección superior a 15 y ser resistente al agua. El número referente al factor de protección nos dice cuántas veces más necesitará la radiación solar para causar el enrojecimiento en la piel con respecto al que hace falta sin el fotoprotector. Por ejemplo, una crema con un factor de protección 10 quiere decir que si la piel de una persona tarda 5 minutos en enrojecerse cuando está expuesta al sol, si se aplica la crema con factor 10 tendrán que pasar 50 minutos (5 minutos x10) de exposición solar para se produzca el mismo enrojecimiento.

Gorro y gafas de sol

El uso de gafas de sol en los niños no es estrictamente necesario en la piscina, pero si le molesta el sol sí podemos ponerle unas siempre que sean de calidad, adquiridas en una óptica y con filtro para rayos ultravioletas. También conviene que lleve un gorrito que proteja su cabeza del sol.

El momento perfecto

La mejor hora para ir a la playa es cuando el sol aún no brilla con fuerza. Es decir, o a primera hora de la mañana o por la tarde, después de las horas centrales.

Despacito

Mételo en el agua poco a poco para evitar que la diferencia de temperatura le asuste. Primero mójale un poco los pies, las manos, la nuca... Después, cógelo en brazos y mételo contigo poco a poco.

Siempre a su lado

La mayoría de los bebés a esta edad ya son capaces de estar sentados sin ayuda, pero no es raro que pierdan el equilibrio y acaben cayéndose hacia atrás o hacia delante. Por eso hay que estar continuamente a su lado cuando lo metamos en el agua y lo sentemos en la piscina.

Vigílalo también fuera del agua 

Cuando te metes con un bebé en el mar sueles tener los cinco sentidos puestos en él. Sin embargo, fuera del agua a veces no estamos tan pendientes, y un segundo basta para que algo le llame la atención y vaya corriendo o gateando detrás de ello. Por eso es muy importante no perderlo de vista.

Bien hidratado

Darle con frecuencia líquidos para que esté bien hidratado es fundamental en esta época del año. Aunque se lo esté pasando pipa y no pida nada, recuerda darle algo de beber cada poco tiempo.

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