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¿Cómo puedo saber si mi hijo es miope?

¡Adiós al chupe!

La tarea no es nada sencilla, pero acabarás lográndolo. Consiste en poner en práctica algunas tácticas con las que decir adiós al chupe dejará de ser una tragedia.

  1. Aprovechar un cambio de hábitos. Cuando vayamos a pasar el fin de semana en casa de unos amigos en el campo o toque dormir donde los abuelos por primera vez podemos aprovechar para otro cambio de hábitos, el de pasar el día sin chupete, y ver qué tal funciona. Todo lo que suponga una novedad los mantiene tan distraídos que puede ser el momento perfecto para que se olviden de su compañero de fatigas.
  2. Poco a poco. Aunque queramos que lo dejen de golpe, lograrlo es casi imposible. Enterrar el chupete en el jardín o decirle que se lo ha llevado un pajarito no suele funcionar. Al fin y al cabo, el chupete ejerce la función de consuelo, y si de golpe le decimos que ya no va a poder usarlo más puede que ante la angustia de esa situación lo necesite más que nunca. Podemos empezar por decirle que como es un niño mayor ya no necesita el chupete durante el día, sólo durante la noche. Se trata de que vaya acostumbrándose a su nueva rutina sin chupete, pero con la seguridad de que cuando necesite calmarse tendrá la posibilidad de usarlo.
  3. Cuándo. La mejor edad para que se olviden de él es entre los dos y tres años, el período en el que más avanzan en el lenguaje. Si se despiden de él antes, perfecto, pero no es necesario meterles prisa. Sin embargo, a esta edad sí es conveniente que dejen de usarlo porque el chupete puede poner obstáculos al aprendizaje del habla si no se lo quita ni siquiera para hablar. Además, un uso demasiado prolongado puede acabar pasando otro tipo de factura: según los especialistas, si cumplidos los tres años sigue usando con frecuencia el chupete se pueden llegar a descolocar ligeramente los dientes.
  4. Firmeza con excepciones. No podemos olvidarnos de que es un niño que aún no tiene tanta madurez como los adultos, así que aunque tengamos decidido que debe dejar el chupete y cuando pregunte por él le pediremos que no lo use, el proceso puede tener alguna que otra excepción. Si no deja de llorar desconsoladamente porque ahora no podrá dormir con chupete, quizá es que aún no ha llegado el momento de retirárselo también por las noches. De momento tendremos que probar a pasar sin chupete sólo durante el día. Y sobre todo, hay que acompañar el proceso de cariño: los besos y abrazos, que siempre son bien recibidos, le harán sentir seguro.

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