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Bebés bilingües: Ventajas e inconvenientes para su desarrollo

¿Cuándo comenzar?

Hacia los cuatro meses de vida, el cerebro de los bebés está especialmente capacitado para adquirir los sonidos de cualquier lengua humana. Desde esa edad en adelante, de a poco el bebé comienza a fijar su atención en los sonidos que escucha decir a diario, y va descartando los que no corresponden a su lengua. Por eso, si desde tan pequeño está expuesto a dos lenguas, adquirirá los sonidos de ambas. ¡Nunca es demasiado pronto para criar un bebé bilingüe!

El bilingüismo mejora las capacidades cognitivas

Se sabe que aprender dos idiomas al mismo tiempo ayuda a desarrollar varias áreas del cerebro, posibilitando que el niño mejore muchas destrezas, tales como la atención, la reflexión, la memoria y la flexibilidad. Un niño bilingüe aprende más rápido gracias a que su cerebro “hace más ejercicio”.

Comunicación y cultura

Por supuesto que una ventaja innegable de saber más de un idioma es que nos permite comunicarnos con personas de otros lugares del mundo, trabar lazos sociales y, más adelante, también conseguir mejores empleos. Pero no solo eso: adquirir un idioma es también impregnarse de una cultura. Los niños bilingües crecen con un conocimiento más amplio del mundo que los rodea y suelen ser más abiertos a las nuevas experiencias.

Algunas posibles desventajas

Debido a que el cerebro de los bebés que están aprendiendo a hablar tiene que hacer un esfuerzo doble por adquirir dos lenguas a la vez, podemos observar en muchos casos que estos niños tardan más que sus pares monolingües en hablar. Por otro lado, así como adquieren muy rápido los sonidos y la gramática de ambas lenguas, demoran un poco más en adquirir el vocabulario de las mismas: esto se entiende si consideramos que un niño monolingüe está expuesto unas 14 horas diarias a determinada lengua, y el bilingüe, idealmente, pasará unas 7 horas utilizando cada una.

De cualquier manera, en pocos años los niños expuestos a dos lenguas llegan a dominar ambas. Sin duda, los pros superan con creces a las contras.

¿Qué se necesita?

El elemento clave para que un bebé adquiera una segunda lengua es la exposición. Es necesario que el niño pase muchas horas inmerso en ese entorno, y con ello nos referimos a que la lengua le llegue a través de actividades placenteras que haga con otras personas. ¡El sonido por sí solo no basta! Si piensas que por ponerle dibujos animados en inglés , o por hacerlo dormir con canciones de cuna en un CD irá pillando la segunda lengua, estás equivocado. En cambio, una guardería donde una de las maestras juegue, cante, sirva la merienda y cuente cuentos en otro idioma sí puede ser una buena opción si no lo habláis en casa.

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