Colecho seguro: cuándo conviene evitarlo

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Muchas familias optan por el colecho porque dormir con sus bebés en la misma cama es la mejor forma de pasar la noche, de evitar despertares y llantos nocturnos, o simplemente de sentirse cerca de sus hijos y de brindarles protección. Sin embargo, existen ciertos casos en los que, por seguridad de los pequeños, es preferible evitar el colecho. 

Cuando el bebé es aún muy pequeño

Los especialistas no se ponen de acuerdo en si el colecho es un factor de riesgo para el síndrome de la muerte súbita infantil o no. Pero aún quienes lo defienden, sostienen en que es beneficioso a partir de los seis meses de edad. En bebés más pequeños, sobre todo en prematuros, es preferible compartir el cuarto pero no la superficie en la que duerman.

Cuando los padres son fumadores

Si mamá, papá o ambos fuman, es preferible evitar el colecho, incluso si jamás se les ocurriría fumar en el dormitorio. El problema es que, por más que no fuméis cerca del bebé, las partículas de nicotina quedan adheridas a la ropa y al cabello, con lo que el bebé se convierte en un fumador pasivo aún sin inhalar humo. Con esto aumenta su riesgo de muerte súbita infantil, pero además será más proclive a infecciones y a padecer asma en el futuro.

Si tenéis sueño pesado

No se recomienda el colecho en el caso de mamás o papás excedidos en cansancio (por ejemplo, la mamá después del parto), o si alguno de los dos toma alguna medicación que induce el sueño. Podríais no percibir los movimientos del bebé y causarle un daño.

De la misma manera, es arriesgado compartir tu cama con el bebé si tu pareja no sabe que lo has llevado allí. Los papás también desarrollan sensibilidad y están atentos a las necesidades del bebé, siempre y cuando el colecho haya sido planificado y consensuado, pero pueden no darse cuenta de la presencia del niño, moverse en sueños y lastimarlo.

Alternativas a compartir la cama

Si resulta que el colecho no es lo más adecuado para tu familia, siempre tienes la opción de compartir el dormitorio, si bien no la cama. Para bebés pequeños existe la posibilidad de escoger una cuna adosada a la cama familiar. Con niños más grandecitos siempre se puede armar una camita en el dormitorio de mamá y papá, o bien, si de evitar caídas se trata, dormir todos juntos en un colchón en el suelo.

Lo más importante, además de la seguridad, es que todos os sintáis cómodos con la opción elegida, ¡y que podáis descansar!

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