Cómo afrontar el destete

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Cómo afrontar el destete

¿Nerviosa por el destete? Tranquila, el vínculo no se va a romper

Hoy en día no hay duda sobre los beneficios (en todos los sentidos) de lactancia materna para los bebés. Es el mejor alimento para ellos, pero no solo eso. También es apego, es intimidad, es contacto piel con piel y no es de extrañar que muchas mamás  guardemos en nuestra memoria los momentos en los que el bebé mama como uno de los recuerdos mas bonitos.

Por eso no es de extrañar que a veces vivamos el momento del destete con algo de inquietud, porque parece que puede peligrar ese vínculo tan especial que tenemos con nuestro peque. Sin embargo, hay que dejar de lado estos pensamientos. Al final todo será mucho más fácil de lo que nos imaginamos.

Cada bebé es un mundo

Hay bebés que se destetan prácticamente solos. Cuando comienzan con la alimentación complementaria empiezan a hacer menos tomas de pecho y, de forma natural, abandonan la lactancia. Cuando esto ocurre podemos atravesar un período de nostalgia porque nuestro peque se hace mayor y, aunque sea una fase muy exigente en todos los sentidos, nos da pena pensar que vamos a dejar de tener un bebé en casa.

Otras veces es la mamá la que marca el ritmo y, por la circunstancia que sea (trabajo, un nuevo embarazo o sencillamente porque piense que ha llegado el momento) decide poner fin a la lactancia. En este caso las preocupaciones son otras: ¿cómo lo hago? ¿cómo le va a afectar este cambio?

Transición suave

Para conseguir un destete respetuoso con el pequeño, la idea es ir sustituyendo tomas de leche por otros alimentos de forma paulatina. Ofrecemos una serie de trucos para hacerlo más fácil:

  • No ofrecer/ no negar: Dejamos de ofrecer el pecho pero tampoco se lo negamos si lo pide. La verdad es que la teta es un recurso buenísimo para las madres casi en cualquier situación. Ahora, hay que cambiar el chip. Si se cae en el parque o no puede dormir, hay que echarle creatividad y utilizar otras estrategias para calmarle.
  • Anticiparnos: Ofrecerle alimentos antes de que tenga mucha hambre nos ayudará a ir reduciendo el número de tomas. Del mismo modo, teniendo en cuenta las costumbres de nuestro hijo podemos cambiar un poco los hábitos para evitar situaciones que él asocia con la teta. Por ejemplo, si siempre mama después de comer, en lugar de dormir la siesta en el sofá podemos salir a dar un paseo en cochecito.
  • Pedir ayuda: Como en todo proceso de cambio, la colaboración de “la tribu” es fundamental para ayudar a la mamá y al bebé a adaptarse a la nueva situación. Papá puede encargarse de acostar siempre al peque mientras dure el proceso (las tomas nocturnas son las que más cuesta eliminar) o, si dormís todos juntos, procurar colocarse en medio del bebé y la madre para evitar esas tomas nocturnas que se hacen casi sin abrir los ojos.

Fuera culpa

Y lo más importante: no te sientas culpable. Sea cual sea el tiempo que ha durado tu lactancia le has dado lo mejor a tu bebé: le has hecho un regalo en forma de beneficios en su salud para toda la vida y, al darle pecho cada vez que lo ha necesitado, has hecho que siente las bases para una personalidad equilibrada. Ahora seguirás haciendo lo mismo. Acudirás a él cada vez que te necesite y él sabrá que estás ahí para él como antes. Vuestro vínculo seguirá siendo igual de fuerte que antes cuando la lactancia haya llegado a su fin.

 

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