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¿Cómo aprovechar la ropa que tu bebé ya no usa?

Obséquialas

Aquello que tu bebé utilizó, otro niño de tu entorno puede utilizarlo también. Si tienes hermanas, cuñadas, primas o amigas que estén embarazadas, guarda para sus bebés aquellas prendas de vestir que  ya no le quedan bien. ¡Será bonito ver, más adelante, a otro pequeño que quieras mucho con las ropitas que vistió tu hijo!

Dónalas

Admítelo: no todas las prendas de vestir de tu bebé quedan impecables. Algunas manchas no desaparecen fácilmente, y otras ropitas fueron lavadas tantas veces que se desgastaron. Aún si tu primer impulso es tirar a la basura esas ropas, piensa que puede haber familias que las aprovechen de todos modos. Tal vez esa chaqueta no esté perfecto, pero pueda abrigar a un bebé que no tenga otro mejor.

Véndelas

Hay pocas ropas de bebé que queden tan impecables que puedan ser vendidas. Sin embargo, si has gastado mucho dinero en una prenda que tuvo realmente poco uso o ninguno, como una chaqueta o un vestidito de fiesta, considera publicarla en un sitio de ventas online o llevarla a una feria de ropa usada. Puedes reinvertir ese dinero en nuevas cosas para tu bebé.

Recíclalas

Hay infinidad de manualidades que puedes hacer para preservar como recuerdo las prendas más queridas de tu bebé: desde enmarcarlas y colgarlas en su habitación, hasta reutilizar la tela para hacer un muñeco, o forrar un cojín… ¡tu imaginación es el límite! Si no se te ocurre ninguna idea, puedes recurrir a los muchos tutoriales en vídeo disponibles en internet.

Guárdalas

Por supuesto, siempre existe la posibilidad de que más adelante un hermanito menor vista las prendas de tu bebé, así que considera la posibilidad de separar tus prendas favoritas y guardarlas durante un tiempo. Hazlo aún si dudas de que vayas a tener otro hijo.

De cualquier modo, hay prendas que merecen la pena ser conservadas: por ejemplo, las primeras ropitas de bebé con la que lo llevaste de la maternidad hasta casa. O el conjunto que vistió tu bebé el día de su primer cumpleaños. Puedes conservarlas de recuerdo por muchos años, con la ilusión de regalárselas a tu hijo el día en que él o ella tenga su propio bebé, o simplemente para verlas juntos y contarle su historia. Asegúrate de preservarlas de la luz, de los insectos y de la humedad para que duren intactas por muchos años.