El sueño del bebé, ¿cómo es su evolución? — LetsFamily
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¿Cómo es el sueño del bebé según su evolución?

Muchos padres creen que a partir de los seis meses lo normal es que el bebé duerma toda la noche o que si no para en todo el día, caiga agotado. Por eso, cuando no ocurre así, empiezan a pensar que hay algún problema.

Estos temores son comprensibles, pero se reducirían mucho si las expectativas sobre el sueño infantil fueran más reales: cada pequeño tiene su propio ritmo.

También hay una tendencia extendida entre los padres a sentirnos culpables si nuestros hijos no duermen bien, pero eso no es así. Debemos tomarnos las cosas con calma y ante dudas y problemas acudir al pediatra para buscar explicaciones y solución.

 

Evolución en el primer año

 

El recién nacido

Suele dormir unas 18 horas. Su sueño está marcado, sobre todo, por la alimentación. Por esa razón, lo habitual es que se despierte más o menos cada dos o tres horas, condicionado por las tomas. Además, en el vientre materno no distinguía el día de la noche, por lo que no será hasta el mes y medio cuando empiece, sin conseguirlo en muchas ocasiones, a seguir los ciclos de luz-oscuridad.

Segundo trimestre (3-6 meses): Sus hábitos de sueño empiezan a cambiar. Ya suele echarse una siesta por la mañana y otra por la tarde, y por la noche los periodos de sueño empiezan a alargarse hasta cuatro o cinco horas. Pero no hay que olvidar que los despertares siguen siendo normales, es habitual que los bebés que ya dormían seguido vuelvan a abrir los ojos (a estas edades el bebé está despierto en la cuna 6 de cada 100 minutos que pase en ella).

 

A partir de los 6 meses

El bebé empieza a dormir toda la noche, o lo que es lo mismo, periodos de cinco o seis horas. Hasta entonces no se puede hablar de problemas para dormir, son sus ritmos biológicos naturales. De hecho, sigue siendo normal que los niños menores de tres años se despierten con frecuencia al cambiar el ciclo de sueño y que se muevan de arriba abajo en la cuna.

Estos ciclos se organizan igual que los de los adultos. Son dos fases que duran más o menos lo mismo: la primera es la fase NREM, en la que el cuerpo descansa y recupera energía; en la segunda, la fase REM, se fija en la memoria lo aprendido durante el día y aparecen los sueños. Cuando pasa de la primera a la segunda fase, cualquier ruidito puede despertar al pequeño. Como físicamente ha descansado, se sentirá con energía y no tendrá ganas de volver a dormir, pero como no ha entrado todavía en la fase REM, estará inquieto e irritable.

 

A partir del año

Ya suelen permanecer en la cuna de una manera más seguida. Aunque continúan despertándose, en la mayoría de las ocasiones se vuelven a dormir solos (unas 13 horas repartidas entre la noche y las siestas diurnas). Pero suele aparecer una nueva complicación: no quieren acostarse, tardan en dormirse, no quieren que papá o mamá se vayan de la habitación… Los padres pueden pensar que está tomándoles el pelo: ¿si antes lo hacía solo, porque ahora no? A veces, es simplemente porque ha dormido durante el día y no tiene sueño. Pero, en otras ocasiones, ocurre porque a esta edad surgen los primeros temores: a la oscuridad, a determinados objetos, a situaciones, etc. Necesitan más que nunca nuestra ayuda y compañía.

 

Conocer las diferentes fases por las que atraviesan nos ayudará a entender mejor sus comportamientos, sus miedos y necesidades.

Artículo escrito por Ser Padres