Cómo evitar que el bebé se manche comiendo

Letsfamily Spain -
17/02/2022 - Tiempo de lectura 2 mins
como evitar que el bebe se manche comiendo

Es inevitable. Todos tenemos imágenes en nuestra cabeza de bebés con comida hasta las cejas. Y es que, no es fácil conseguir que un bebé no se manche comiendo. Sin embargo, sí que podemos usar ciertos trucos o servirnos de algunos objetos para evitar que el pequeño se manche mientras come.

Utensilios que te ayudarán a evitar que el bebé se manche comiendo

Una buena opción para que las horas de comer no se conviertan en una pesadilla higiénica es echar mano de ciertos utensilios que resultan muy eficaces para evitar que el niño o bebé se manche comiendo.

El principal de ellos es la trona porque es muy importante que el bebé esté sentado correcta y cómodamente para que la labor sea más fácil. Si le colocas en tu regazo, la tarea será bastante complicada. A partir de los seis meses, la mayoría de los niños ya puede utilizar la trona. Lo ideal es hacerse con una de tipo evolutivo, es decir, que se adapta a las diversas etapas del crecimiento del pequeño o pequeña. Además, cuando el niño sea mayor, esta trona puede usarse como una silla infantil convencional.

Para que la ingestión de la comida sea óptima, es preferible recurrir a las cucharas ergonómicas cuando el retoño comience a tomar papillas.

Por supuesto, no puede faltar un babero a la hora de comer. Pero no son todos iguales, ni mucho menos. Para los más pequeños, lo mejor es ponerles un babero que les cubra todo el cuerpo. A medida que crezcan, pueden pasar a utilizarse los baberos simples, que protegen el pecho. Los hay de diferentes materiales, desde algodón hasta silicona.

La hora idónea

Si bien es cierto que los pediatras suelen establecer un horario orientativo para que el pequeño o la pequeña tomen los alimentos indicados, lo cierto es que hay una serie de trucos útiles para que las comidas sean más llevaderas.

Por ejemplo, es aconsejable que el niño esté descansado a la hora de comer. Si está nervioso o tiene ganas de dormir, te resultará más difícil que se concentre en masticar (si ya lo hace) y tragar. Para ello, es imprescindible que te armes de paciencia y que no te apures a la hora de darle la comida. Aprender a distinguir las texturas y los sabores lleva su tiempo y es justo concedérselo.

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