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como llega el bebe a ponerse de pie

Cómo llega el bebé a ponerse de pie

 

Artículo escrito por: Carla Ollé, maestra de educación infantil

Para empezar a hablarte de cómo llega el bebé a ponerse de pie y qué hay que tener en cuenta en este estadio del desarrollo, primero debo retomar lo que comenté en el final del artículo anterior. Cuando tu bebé llegue a ponerse de pie, puede ser que ya se siente, o que todavía no. Es decir, tu hija/o puede aprender primero a sentarse y después a ponerse de pie (que es lo que sucede la mayor parte de las veces), o también puede aprender primero a ponerse de pie y después a sentarse (si este es tu caso, para ti este artículo iría antes que el anterior). Explicarte esto me recuerda a cuando fui profesora de un niño y una niña que son mellizos. Él aprendió primero a sentarse y después se puso de pie, y ella lo hizo al revés. Fue muy bonito e interesante vivirlo y acompañarlos.

«tu hija/o puede aprender primero a sentarse y después a ponerse de pie, o también puede aprender primero a ponerse de pie y después a sentarse»

El proceso de cómo el bebé llega a ponerse de pie

Después de esta pequeña contextualización, ya podemos hablar de cómo el bebé llega a ponerse de pie. El proceso para conseguirlo es relativamente sencillo y puede pasar de múltiples formas. Por ejemplo, es posible que tu bebé esté gateando y llegue a algún objeto o mueble que tenga cierta altura (el sofá, una mesita, una silla…), o que descubra los barrotes de su cuna, o que se encuentre con una caja grande que has dejado momentáneamente en el suelo, o con el tendedero en medio del comedor… sea cual sea su punto de apoyo, llegará un día en el que se agarrará a él con fuerza, ¡y tendrá la enorme valentía de ponerse de pie! Puede que primero se acomode colocándose de rodillas (y es posible incluso que esté unos días quedándose aquí, antes de levantarse), o que lo haga directamente.

Podemos decir que, con esto, tu tesoro ha conquistado la verticalidad, ¡y qué enorme emoción ver el precioso recorrido que ha vivido hasta llegar aquí! ¿Cómo te sientes, pequeño/a? Es una sensación muy nueva y la percepción de su entorno cambia al verlo desde aquí. Me encanta imaginar que tú, al observarle, sientes un enorme orgullo al ver todo de lo que es capaz de hacer. Como una sensación de profundo amor y alegría. Seguramente te habrá pasado por la cabeza varias veces lo rápido que pasa el tiempo, puedes echar la vista atrás y descubrir cómo, en pocos meses, habéis vivido un viaje increíble, lleno de novedades y conquistas diarias. Hace muy poco estábamos hablando de que, al principio, siempre le tumbaras boca arriba y hoy… ¡ya se pone de pie!

 

¿Ponerse de pie significa que está a punto de caminar?

La verdad es que yo, al escribirte, me conmuevo de igual modo. Aunque no os conozco, pienso en tu pequeña o pequeño y el camino que de alguna manera hemos recorrido juntos, como si también lo viviera un poco. Me emociona imaginar que haya vivido una experiencia positiva en el desarrollo de su motricidad, alcanzando una etapa tras otra a su ritmo y a su debido tiempo, rodeada/o de respeto y confianza. Y, agarrada a esta ilusión, te voy a decir una cosa que te va a gustar: ¡todavía queda más! ¡Todavía quedan hitos increíbles! Así que sigamos para entrar en detalle, sin dudarlo.

«Tu hijo/a no te pedirá nada que no conozca, así que si no le das el dedo para caminar (ni nadie de su entrono lo hace), no te lo reclamará»

Cuando vemos que el bebé se pone de pie, muy a menudo se relaciona con que ya está a punto de caminar. De hecho, lo que sucede muchas veces es que se interpreta que “ya quiere” caminar, y bien rápido se le da la mano para ayudarle a que lo haga. Como seguramente te podrás imaginar, quiero decirte que es conveniente que no lo hagas. Tu hijo/a no te pedirá nada que no conozca, así que si no le das el dedo para caminar (ni nadie de su entrono lo hace), no te lo reclamará. Vamos a separar el hecho de que se haya puesto de pie con que vaya a andar: todavía queda tiempo para eso. Ahora nos centramos en lo maravilloso de lo que está sucediendo en este momento, que es que tu hijo/a ha pasado de estar cerca de la superficie del suelo, a levantarse y separar mucho más su centro de gravedad de este. Para ello precisa muchísimo equilibrio y seguridad en sí misma/o, y es por eso por lo que ahora necesita cogerse con las manos a alguna superficie.

 

Los primeros momentos de pie

La primera vez que lo haga puede ser que pase un ratito muy corto en las alturas y vuelva a bajar. ¡Imagina qué experiencia tan intensa! Irá aumentando el tiempo progresivamente. También puede ser que, al principio, al notar tanto desequilibrio, sienta incomodidad y en algún momento no se atreva a bajar. Si notas que lo necesita, recuerda que simplemente debes volverle a una posición anterior, en la que encuentre seguridad. Explícale mientras lo haces: “te voy a poner en el suelo para que te sientas mejor”, por ejemplo. Una vez haya adquirido confianza y suba y baje con total tranquilidad, avanzará todavía más: ¡va a empezar a desplazare! Verás que poco a poco va a ir de un lado al otro del mueble, por ejemplo, siempre cogido con las manos. Este es un momento realmente bonito y entrañable, imagino su cara de ilusión al ver donde es capaz de llegar… ¡y la tuya, por supuesto! Pero quiero recordarte que esto todavía no es andar, para desplazarse así todavía necesita cuatro puntos de apoyo (los pies y las manos). En este momento es muy importante que tengas en cuenta algunas cosas que detallo a continuación.

 

Aspectos para tener en cuenta cuando tu hijo se pone de pie

  1. Pon muchísima atención a que, allí donde se pueda coger, esté bien fijado. Vigila cualquier mueble u objeto que no soporte su peso y pueda tumbarse encima suyo cuando intente levantarse. Retira por completo los enseres que puedan ser peligrosos en este sentido o colócate cerca cuando lo consideras necesario (como en el caso del tendedero, o asegura cajones que puedan abrirse, etc.).
  2. Al levantarse va a tener acceso a sitios dónde antes no llegaba. Como te comenté en el artículo del gateo, procura que todo lo que esté a su alcance sea adecuado (que lo pueda manipular, que no se rompa con facilidad, que sea seguro para su edad…). Más adelante se deberá trabajar, poco a poco, que hay objetos más delicados que otros, que algunos deben quedarse donde están, que tocar otros puede ser peligroso, etc. Pero, por el momento, intentemos que pueda explorar lo máximo posible.

Nos estamos acercando al final de este enorme aprendizaje. El siguiente paso ya es la marcha estable, el andar. Voy a querer hablarte mucho de esto en el siguiente artículo, pues es un momento muy significativo. Ahora quédate aquí, disfrutando de ver a tu bebé desplazarse con total agilidad, coordinación, control y autonomía; sabiendo voltear, arrastrarse, gatear, sentarse, ponerse de rodillas, ponerse de pie… y mucho más. Todo este vocabulario corporal lo llevará consigo para siempre, ¡y me alegro tanto de ello! ¡Hasta dentro de unos días pequeñín/a! ¡disfruta de tu aventura!

 

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Carla Ollé

Maestra de educación infantil y primaria. Con más de 13 años de experiencia con los bebes en la etapa de 0 a 6 años.

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