Cómo proteger al bebé del calor en verano | LetsFamily
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Cómo proteger al bebé del calor en verano

Recuerda que el bebé siente la temperatura igual que el adulto: si tú tienes calor, él también lo tiene, así que no te empeñes en abrigarlo muchísimo, incluso si tiene las manos y los pies fríos. Es más indicativa la sudoración del cuello y la cabeza: nos avisan de que el bebé tiene calor.

Es bueno llevar una muda de recambio para cambiarle si moja la ropa. Por la noche conviene taparlo con una sabanita.
Lo más importante es evitar el sol, ya que la piel del bebé es muy sensible, y además en los primeros seis meses está contraindicado el uso de cremas solares para protegerle. Por eso, los mejores momentos para estar al aire libre y que el cuerpo del bebé absorba toda la vitamina D necesaria para evitar el raquitismo – basta un cuarto de hora-, son por la mañana tempranito o al atardecer, pues en esos momentos el calor no es tan fuerte, ni tampoco la radiación solar. El niño debe ir protegido por una gorra con visera y una sombrilla.

También conviene ofrecer al bebé agua entre tomas, siempre sin obsesionarnos: si el bebé la rechaza es porque no la necesita. Otro punto en el que tenemos que tener especial cuidado es con el calor del coche: conviene ventilar de cuando en cuando bajando las ventanillas. No abusemos del aire acondicionado: reseca las mucosas así que es mejor desconectarlo de vez en cuando y ofrecer mucha agua al niño.

Planificad bien el viaje con varias paradas en áreas de descanso con sombra. Y ni se os ocurra dejar al bebé dentro del coche, ni siquiera un ratito: pueden deshidratarse o sufrir un golpe de calor.

Al final, se trata de usar el sentido común y tomar unas precauciones básicas. Con eso, estaréis listos para disfrutar juntos de un verano que seguro será inolvidable.

 

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