Críticas a la crianza con apego

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Hace algunos años que la crianza con apego se instaló entre madres y padres, que muchas personas la impulsan como una manera respetuosa y natural de criar al bebé y de educar a los niños pequeños para hacer de ellos personas independientes, seguras y afectuosas. Sin embargo, esta corriente no deja de tener sus detractores, que siguen abogando por un estilo más tradicional. ¿Cuáles son las principales críticas que se le hacen a la crianza con apego?

Un esfuerzo sobrehumano

La principal crítica es que exige una constante adaptación y respuesta de los padres a las necesidades de los niños. Se pierden, de esa manera, espacios personales. ¿Cómo va una madre a tener tiempo para ver a sus amigas si debe alimentar a demanda a su hijo hasta tanto el niño tenga 3, 4 o más años y quiera destetarse “por sí solo”? ¿Cómo conservar un empleo de tiempo completo si la crianza con apego está en contra de las guarderías y de delegar el cuidado de los hijos?

No para cualquiera

Otra crítica que se realiza es que no existen reglas fijas que garanticen una correcta crianza y educación de los niños. William Sears y su esposa, los principales impulsores de esta corriente y quienes acuñaron el término “crianza con apego” insinúan que los niños criados con estos principios no solo son más felices sino también mejores. Pero lo cierto del caso es que ni todos los niños son iguales, ni todos los padres se sienten cómodos criando de la misma manera. El colecho, la lactancia prolongada, el porteo, el baby led weaning… pueden funcionar para algunas familias, no necesariamente para todas.

Falta de rigor científico

Tal vez sea porque la tendencia solamente tiene unos veinte años. Lo cierto es que no existen estudios científicos rigurosos que demuestren que, efectivamente, los niños criados con un seguimiento riguroso de la crianza con apego sean más independientes, más seguros, de autoestima más alta o más inteligentes que aquellos que hayan recibido una crianza más tradicional.

Contra el feminismo

Una de las críticas más duras que se le ha hecho a esta tendencia es que marca un retroceso en las conquistas realizadas por las mujeres. Al instalar nuevamente la idea de que el bebé debe vivir sujeto (casi literalmente) al cuerpo de su madre por años, al propulsar una crianza tan intensiva y que marque la renuncia al trabajo y a los espacios personales, se vuelve a un modelo tradicional de división de tareas donde el padre es quien provee y la madre es quien permanece en casa con los niños.

Mientras tanto, en ningún lado está escrito que haya que seguir determinadas reglas para criar con apego, sino que en realidad lo saludable es que cada familia adapte sus principios a lo que le resulte más natural. Criar con afecto, criar naturalmente, no tiene por qué ser diferente a criar, a secas.

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