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De la cuna a la cama, ¿cuándo hacer el cambio?

Parte del trabajo de crecer consiste en ganar independencia, y para dársela en algún momento tendremos que darles su propio espacio, con una cama para él solito en la que pueda seguir soñando con los angelitos. ¿Cuándo sabemos que ha llegado el día de hacer el cambio de la cuna a la cama?

¿A qué edad pasar de la cuna a la cama?

Según los pediatras, la decisión de realizar el cambio de la cuna para estrenar la cama llegará cuando los padres lo crean oportuno, ya que no se ha establecido una edad concreta para ello. Sin embargo, la mayoría de los especialistas coinciden en que los dos años es una buena edad para pasar de la cuna a la cama, aunque no hay ningún inconveniente en que se haga antes o un poco después. Lo importante es que ese día no llegue antes de que el niño tenga unos buenos hábitos de sueño, es decir, que duerma seguida la noche. Pero tampoco es beneficioso esperar demasiado: la cuna se le irá quedando pequeña y poco a poco dejará de ser tan confortable como cuando era un bebé. Cuando eso ocurre, ellos mismos suelen pedir el cambio a su manera, escalando para salir de la cuna sin ayuda.

Ideas que pueden ayudarte para hacer el cambio

  • Transmítele que es algo positivo. Va a dormir en una cama porque ya es muy mayor y eso se merece incluso una fiesta, la de los pijamas. Si fuera un bebé no podría dejar su cuna, pero como ya es un niño o una niña grande toca dejarla.
  • De un día para otro. No hace falta que prepares en exceso el cambio ya que eso puede crearle desconfianza. Dile que esa misma noche empieza a dormir como los mayores, y que es un premio por ser un niño tan maduro.
  • Barreras de seguridad. Al menos durante un tiempo siempre es buena idea que pongas en la cama una barrera de seguridad para que no se caiga en caso de que se mueva mucho. Así evitarás sustos.
  • Vigilancia. Acude a verlo de vez en cuando para comprobar que todo está en orden, así tú también dormirás mejor. En cuanto veas que todo marcha sobre ruedas y que en la cama sigue durmiendo como un bebé, no hará falta que te acerques a su cuarto con tanta frecuencia a no ser que el niño te reclame.