El bebé llora con los desconocidos, ¿qué hacemos? — Lets Family

El bebé llora con los desconocidos, ¿qué hacemos?

Era un bebé que estaba feliz con cualquiera y de pronto solo quiere estar con papá o mamá. ¿Le ha pasado algo? Sí, que está creciendo. El miedo a los extraños es una fase completamente normal en el desarrollo emocional de cualquier niño.

Suele suceder alrededor los seis y los doce meses, y puede durar una semana o varios meses. El bebé que antes se quedaba tranquilo y risueño en brazos de cualquiera de pronto llora desconsoladamente si su madre se aleja, o cierra los ojos o esconde su cara en el hombro de mamá cuando la vecina le hace una carantoña. Se ha vuelto más desconfiado y arisco con los extraños, tiene más “mamitis”. A primera vista podría parecer que más dependiente de mamá, pero es justo lo contrario.

¿Por qué experimenta el bebé la “crisis de los extraños”?

Precisamente porque se está haciendo mayor y distingue mejor lo desconocido. Hasta los seis meses los bebés no diferencian los rostros familiares de los extraños, aunque reconocen el olor y la voz de sus padres desde que nacen. Cuando empiezan a notar las diferencias, se despierta en ellos la curiosidad y las ganas de investigar, pero también se sienten más vulnerables y necesitan apoyarse en sus figuras de referencia.  Además, los bebés de esta edad no son capaces de anticiparse al futuro: cuando dejan de ver a papá o mamá piensan que es para siempre. A medida que van creciendo y acumulando experiencias de “regreso” de su madre, van perdiendo esa angustia.

Las reacciones de los bebés durante esta etapa pueden ser más o menos “radicales” en función del carácter del niño y también del estilo de vida de su familia: los que están acostumbrados a una vida social más intensa –pasan tiempo con los abuelos, están presentes en reuniones de sus padres con familiares o amigos o van a la escuela infantil- suelen estar más acostumbrados al trato con desconocidos y ser más sociables.

¿Qué recomiendan los expertos para acompañar bien a los bebés en esta etapa?

En primer lugar, respetar los ritmos y las necesidades emocionales del pequeño. Nunca hay que obligar al niño a estar en brazos de alguien a quien rechaza, o dejarlo en sus brazos si se agobia de pronto y reclama los nuestros.

Si tenemos que dejar a nuestro bebé con alguien, démosle tiempo para que se acostumbre: en lugar de marcharnos rápido, es mejor quedar un poco antes con los tíos, los abuelos o la cuidadora para que el bebé se sienta más tranquilo.

Cuando vienen a casa personas a las que el bebé no está acostumbrado, suele funcionar incluir en el juego o en lo que estemos haciendo al otro e ir alejándonos poco a poco.

Saca a tu hijo de paseo, al parque, a hacer la compra, invita a tus amigas a casa a tomar café. Si se acostumbra a ver caras nuevas de manera habitual, extrañará menos cuando no tenga mucha confianza con los “mayores” con los que estamos.

Muéstrate tranquila y confiada cuando tu hijo está en brazos de una persona de tu confianza. Si te ve angustiada, lo pasará peor.

A medida que tu hijo vaya ganando seguridad y autonomía irá sintiéndose más cómodo en situaciones novedosas con gente a la que no conoce.