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El cuidado de un bebé de muy bajo peso al nacer

¿Por qué cada vez escuchamos hablar más de bebés de muy bajo peso?

Esto en realidad es una buena noticia: significa que ahora, a diferencia de hace algunas décadas, estos bebés sí pueden superar las adversidades, seguir creciendo, recibir un alta médica y volver a sus casas para poco a poco ponerse a tono con sus pares. En efecto, en la época de nuestros abuelos, un bebito que tuviera el infortunio de nacer tan prematuro lo más probable es que muriera, pues la medicina neonatal no estaba tan desarrollada como para ayudarlo.

¿Qué problemas tienen estos bebitos?

Cualquier bebé que nace antes de las 37 semanas de gestación es considerado prematuro, y puede tener problemas de salud relacionados con esta condición. Pero cuanto más prematuro es el bebé, y cuanto menos pesa, más posibilidades tienen de sufrir alguna secuela. En este sentido, un bebé que nace con un peso de entre un kilo y un kilo y medio es sumamente delicado: tiene más posibilidades de sufrir infecciones, problemas respiratorios o de padecer reflujo gastroesofágico incluso cuando su vida ya no corra riesgos. También pueden padecer problemas de aprendizaje o de desarrollo del lenguaje.

¿Qué cuidados deben recibir después del parto?

Cuando se trata de bebés de muy bajo peso, el nacimiento suele ser por cesárea pues su organismo no está en condiciones de soportar bien un parto vaginal. Después de nacer, los bebés deben pasar a una unidad de cuidados intensivos neonatales (incubadoras), por algunas semanas o incluso meses. Cuanto más pequeño sea al momento de nacer, más tiempo de cuidados intensivos requerirá el niño. Muchos son alimentados por medio de sondas, ya que no están en condiciones de succionar su alimento. También necesitan estar bien abrigados pues sus cuerpecitos no regulan bien la temperatura. El contacto físico piel a piel con sus padres puede ayudarlos mucho.

¿Cuándo podrá ir a casa?

Para que un bebé de muy bajo peso reciba el alta tienen que darse varias condiciones. Por un lado, ser capaz de respirar por sí mismo y de autorregular su temperatura, debe poder alimentarse con succión (ya sea del pecho o mediante un biberón), no padecer anemia y ganar peso regularmente. Una vez dado de alta, de todas maneras requerirá un seguimiento especial, tanto por parte del pediatra como sobre todo, de sus padres.

 

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