El dilema de colocar (o no) pendientes a la bebé

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El dilema de colocar (o no) pendientes a la bebé

Cuando sabemos que nacerá una niña, sobran los motivos para alegrarse: nos imaginamos eligiendo sus vestidos, dejándole crecer el cabello… vamos, ¡jugando a las muñecas! Una de las preguntas que muchos padres se hacen es si deben perforarle las orejitas al nacer para colocarle pendientes. Es una cuestión cuya respuesta no solo depende de gustos estéticos, sino de motivos culturales y hasta ideológicos. ¿Será para tanto?

Qué dice la tradición latina

España es uno de los países del mundo donde se sigue la costumbre de perforar las orejas de las niñas, a veces a poco de nacer. De hecho, solo hace unos años comenzó a cuestionarse esta práctica, que también es muy común en América Latina, Irlanda y en las inmigrantes hispánicas en Estados Unidos. Se le colocan pendientes a las niñas porque quedan monísimos, porque cuando son bebés recién nacidas les duele mucho menos que de mayores, para diferenciarlas a simple vista de los niños y porque así lo dicta la costumbre. Si elegimos su nombre y su corte de cabello, ¿qué hay de malo en seguir esta tradición?

Voces en contra

En los últimos años, ha surgido la tendencia a no colocar pendientes, o por lo menos, a considerar y sopesar las ventajas y desventajas de hacerlo. Esto no se debe tanto a criterios médicos, ya que con los debidos controles y cuidados, y eligiendo aretes de buena calidad y materiales hipoalergénicos, los pendientes no suelen causar un daño en las niñas.

Sí se habla de que la colocación de pendientes no deja de ser una marca de género - y quienes sienten dolor, aunque sea poco, son las niñas-, que las bebés recién nacidas no eligen modificar su cuerpo y que los padres perderíamos autoridad dentro de unos años cuando nuestras hijas nos pidan hacerse piercings o tatuajes, puesto que nosotros decidimos perforar sus orejas sin su consentimiento.

¿Dónde y cuándo colocar los pendientes?

Hasta hace poco tiempo, en la misma maternidad se les colocaban los pendientes a las niñas. Hoy ya esto no se estila en los hospitales públicos, y lo más frecuente es que los pendientes se coloquen en una farmacia con la pistola. Si decidimos que nuestra hija lleve pendientes, lo mejor es hacerlo cuando tenga menos de dos meses, debido a que el lóbulo de la oreja es más fino y flexible, y sentirá mucho menos dolor que más adelante. Pero es bueno que, en cualquier caso, sea una decisión sopesada y no algo que hacemos a la ligera, simplemente “porque todas las niñas los tienen”.

¿Y vosotros? ¿Qué habéis decidido respecto a perforar o no las orejitas de vuestra niña?

 

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