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El objeto de apego: ¿cuál es su función?

Muchos bebés se encariñan con determinados objetos, hasta tal punto que nunca quieren separarse de ellos. Se habla entonces de objetos de apego, u objetos transicionales. Puede tratarse de un muñeco de peluche, pero también un trapito o una manta, u otras cosas. A veces, la misma función la cumple el chupete. ¿Por qué son tan importantes para ellos? ¿Y qué debemos hacer los padres frente a esta conducta?

¿Por qué son tan importantes los objetos transicionales?

Para el bebé recién nacido, la mamá y él son una misma persona. Sin embargo, al ir creciendo cobran conciencia de la separación y ello les produce angustia. Entonces, muchos bebés depositan en estos objetos el cariño, la seguridad y el confort que les dan los brazos de sus madres. Tener consigo al objeto los ayuda a sentirse protegidos aún cuando su mamá debe marcharse. Los objetos de apego resultan facilitadores del sueño cuando el bebé está en su cuna.

¿Cuándo comienza el apego por los objetos?

La mayor parte de los bebés comienza a desarrollar este apego por un juguete cerca de los 8 meses, con la angustia de separación. Sin embargo, algunos bebés comienzan más temprano, desde los 3 o 4 meses. Alrededor de los 2 años, los niños se muestran más apegados que nunca a ellos y quieren llevarlos consigo a todas partes: a la guardería, de paseo, a casa de los abuelitos… ¡olvidarlos en casa puede ser todo un drama! Hacia los 3 o 4 años, van dependiendo menos de ellos, reservándolos para ocasiones especiales, como el nacimiento de un hermanito. Y seguramente, poco después el juguete de apego quede guardado como un valioso tesoro de la infancia.

Qué hacer y qué no hacer con los objetos de apego

En principio, lo que debes hacer es respetarlos: comprende que para tu hijo son valiosos e importantes. Si el bebé quiere llevarlo consigo siempre, deja que lo haga. No puedes elegir tú misma el objeto de apego, sino que el bebé es quien decide a qué apegarse. En lo posible evita lavar los objetos de apego, ya que su olor especial es parte del vínculo que el bebé tiene con ellos: lo ha mordido, babeado, lo conserva junto a su cuerpecito. Tampoco podrás reemplazarlo: de nada sirve comprar un oso igual cuando tu hijo ama a ese oso, más allá de que esté sucio y le falte una oreja.

¿Por qué mi bebé no tiene un objeto de apego?

En determinadas culturas donde las madres prácticamente no se separan de sus niños pequeños, los objetos de apego no existen. Algunos bebés no necesitan ningún juguete ni trapito, sencillamente porque la mamá está mucho tiempo con ellos, y no han necesitado desplazar el apego, puesto que es ella quien les brinda toda la seguridad que necesitan. Otros bebés, en lugar de objetos, desarrollan “conductas de apego”, como tocarse el cabello, morder su mantita o tararear determinada melodía.