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El primer carnaval del bebé

Los bebés y los niños pequeños están adorables disfrazados, pero recuerda que los más pequeños aún no se enteran mucho y el carnaval del bebé no es el mismo que el de los adultos o el de los niños mayores: pueden pasárselo bien un ratito con la animación del ambiente si no hay demasiado ruido y con las reacciones que causan en los demás a partir del año, pero hasta los dos años los niños no empiezan a desarrollar el juego simbólico más vinculado con el placer de transformarse en otro.

 

¿Qué debemos tener en cuenta en el primer carnaval del bebé?

El disfraz del bebé

Disfrazar al bebé en carnaval (y disfrazarnos toda la familia, más aún) sienta las bases de una celebración compartida, e incluso la propia preparación es ya un juego. Una de las claves está en elegir el disfraz del bebé con acierto.

En los niños, y especialmente en los bebés, la comodidad es la principal consigna: nada de complementos aparatosos o rígidos: el peque tiene que tener completa libertad de movimientos. Cuando los niños tengan tres años es probable que ya te pidan un disfraz que les apasione o complementos con los que se diviertan, pero ahora tiene que poder moverse, tumbarse, permanecer sentados…

Mención aparte merece el hecho de que el disfraz tiene que ser fácil de quitar y poner: no solo al pasar de la calle a un espacio interior (los contrastes de temperatura en esta época del año son considerables), sino también para poder cambiar el pañal al peque sin necesidad de quitarle toda la ropita.

Las celebraciones en el carnaval

Si en el lugar en el que vives el carnaval se celebra en las calles, calcula bien los tiempos que puedes pasar con tu hijo esperando a ver pasar el desfile o entretenidos con las chirigotas y obsérvalo: si el ruido le asusta, o hay mucha gente y no aguanta sentado en el carrito, no quedará otra que emprender la retirada. También podéis turnaros los padres, dejar un ratito al peque con los abuelos o alternar momentos de animación con otros en lugares más tranquilos y apartados.

Los dulces

Los dulces típicos de carnaval (filloas, casadielles, tortillas, leche frita…) son muy contundentes para los niños pequeños. Recuerda que se desaconseja que los niños coman frutos secos hasta los tres años, y las masas fritas y con azúcar tampoco resultan muy aconsejables. Sal a la calle con merienda de sobra y, si el bebé puede ir recién merendado para evitar algunas tentaciones, mejor.

 

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