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¿En qué consiste la sepsis neonatal?

Por un lado, la sepsis temprana es la que se desarrolla y aparece durante los primeros siete días de vida de los pequeños. En este caso, suele venir motivada por la presencia de microorganismos que proceden de la mamá. En el caso de la que se conoce como sepsis tardía, su origen suele encontrarse en el lugar donde el bebé descansa durante sus primeros días de vida.

 

Las sepsis que más gravedad presentan para los bebés recién nacidos suelen ser gastroenteritis, neumonías o infecciones de orina. En este caso, tanto la rapidez en el diagnóstico como la pericia del especialista a la hora de proponer soluciones y tratamientos resultan claves en las primeras horas de esta dolencia.

 

 

Los primeros síntomas de la sepsis neonatal

 

 

Existen una serie de indicios que pueden servirnos de alarma para saber que nuestro bebé puede sufrir una sepsis neonatal: fiebre o alteraciones en la temperatura de su cuerpecito, temblores, bajos niveles de azúcar, desórdenes gástricos, vómitos, cansancio y falta de dinamismo en el bebé, alteraciones en el color de piel, dificultades para comer, problemas cardiorespiratorios…

 

 

Condicionantes de la enfermedad

 

 

De acuerdo con los expertos, existen un buen número de condicionantes que favorecen que los recién nacidos desarrollen la sepsis neonatal. En este caso, el menor desarrollo del sistema inmune del pequeño suele ser la que más directamente se relaciona con un nacimiento antes de que concluya el periodo de gestación. La exposición a microorganismos procedentes de la madre, la alimentación por vía intravenosa en la UCI, los equipos de intubación o catéteres son otras de las causas de la sepsis asociadas a la hospitalización.

 

 

Tratamiento y cuidados

 

 

A los bebés que padezcan esta dolencia y que lleven menos de un mes en el hospital se les puede empezar a administrar medicamentos antibióticos, según las especificaciones de su pediatra. En cualquier caso, los bebés deben ser monitorizados en todo momento en el centro sanitario. En general, un tratamiento rápido y adecuado hace que los pequeños superen este trance sin problemas ni secuelas.