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Golpes de calor en bebés y niños pequeños

Te explicamos cómo evitarlos.

Los golpes de calor afectan especialmente a los bebés, ya que el sistema que regula su temperatura corporal es aún inmaduro, y a los niños menores de 4 años, que tienen menos reservas de agua que un adulto. Se producen cuando la temperatura del cuerpo se eleva a causa de las temperaturas extremas o por un exceso de ejercicio físico.

Los síntomas de un golpe de calor son mareos, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y taquicardia. Y, antes de llegar a esos extremos, si el niño está irritable, tiene la piel seca y caliente, observamos irritaciones en su piel (especialmente en las zonas de más sudoración: cuello, pecho, axilas…), o presenta fiebre muy alta, deben saltar todas las alarmas.

Cómo evitar los golpes de calor

•    Ofrecer líquidos a los niños con frecuencia (lo mejor es el agua). Si nuestro bebé aún es lactante, ofrecerle el pecho más a menudo.
•    Evitar la exposición al aire libre en las horas de más calor y permanecer siempre a la sombra y en sitios ventilados y lo más frescos posible.
•    Buscar actividades tranquilas para las horas centrales del día, cuando la temperatura sube más.
•    Vestir al niño con ropa ligera, holgada, transpirable y de colores claros.
•    Situar su cuna en una zona fresca, nunca en frente de una ventana donde pueda darle el sol directo o a través del cristal.
•    Bajar las persianas o correr las cortinas en las horas más cálidas del día.
•    No dejar al niño jamás solo en el coche, ni siquiera si está nublado, ni con las ventanillas abiertas. En solo 10 minutos, con una temperatura exterior de 25 grados, puede producirse esta subida de la temperatura corporal tan peligrosa.

Cómo actuar ante un golpe de calor

•    Llevar al niño a un sitio fresco y ventilado.
•    Darle agua, suero o leche materna inmediatamente, para evitar la deshidratación.
•    Quitarle toda la ropa y ducharle con agua fresca.