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Juegos para bebés al aire libre

El buen tiempo nos llama a salir de casa para disfrutar del aire libre, el calorcito y el sol. Te proponemos algunos juegos para disfrutar con tu bebé fuera de casa.

Evita las horas de más calor, no te olvides de cubrir su cabeza con un gorro o un sombrero,  ponle siempre protección solar adecuada a su edad (con filtros físicos) un rato antes de salir a la calle y repite la aplicación cada dos horas.

Bebés de 4 o 5 meses: explorando la naturaleza

Tu hijo ya es capaz de ver colores y le llaman la atención los sonidos suaves y los objetos en movimiento. Puede volverse desde la barriga hasta ponerse de espaldas (lo que siempre hemos llamado “hacer la croqueta”). También puede sujetar con su manita algo que le ofrezcas.

Cuando le lleves al parque, busca un lugar a la sombra en el que ponerle boca abajo en el suelo, para que pueda tocar la hierba con sus manos y con los pies. Siempre que sea posible –y con buen tiempo en el parque, siempre es posible-quítale los zapatos y los calcetines para que pueda sentir las cosas con los pies. Intenta llamar su atención con tu mano y hablando o con un pequeño sonajero para que se de la vuelta mientras le hablas con suavidad. ¿Qué es todo eso que se mueve ahí arriba? ¡Las hojas del árbol mecidas por el viento! Les encanta fijarse en las sombras y los cambios de luz.

¿Se cansa de estar tumbado? Podéis hacer una expedición en brazos para descubrir todas las sorpresas que hay en el mundo exterior: unos perros que juegan, una flor que se puede oler y tocar, aquella fuente del fondo de la que sale agua, las diferentes texturas de los troncos de los árboles… Explícale lo que estáis viendo y anímale a que toque lo que le llame la atención (dentro del sentido común).

Háblale, cántale, cuéntale lo que estáis haciendo. Disfruta en contacto con mamá y papá: túmbate en la hierba o sobre una manta con el bebé encima. Podéis hacer el avión, subirlo y bajarlo, dejar que intente mantener el equilibrio sobre tu cuerpo…

A partir de los seis meses:

El bebé ya es capaz de sujetar objetos con una mano y pasárselos a la otra. Disfruta mordiéndolo todo y empieza a descubrir las posibilidades manipulativas: agarrar, lanzar, golpear… También está descubriendo que hay cosas que aparecen, desaparecen, y vuelven a aparecer. Muchos bebés son capaces de permanecer sentados sin ayuda.

Es un buen momento para iniciarse en el arenero o jugar con la arena de la playa. No necesita un gran despliegue: unos cacharritos pequeños, que le resulten fáciles de manipular, y que papá o mamá estemos al lado. Claro que todavía no va a hacer flanes de arena ni a llenar recipientes con ella, pero disfrutará un montón agarrando la arena con sus manitas, manipulando sus juguetes, tirándolos… Probad a enterrar y desenterrar un juguete en la arena, a tapar un recipiente pequeño con otro más grande… También disfrutará mucho con cubo con agua en el que pueda meter las manitas o un platillo… ¡Estate pendiente, porque a esta edad necesitan explorarlo todo lo que les llama la atención con la boca!

Si ya se sostiene erguido cuando esté sentado, puede pasárselo en grande en los columpios para pequeños (los que tienen una barrera alrededor).

Ponle tumbado boca abajo y prueba a hacer rodar cerca de él una pelota blandita y ligera que le resulte fácil de manipular, para estimular el gateo. Anímale cuando intente moverse para llegar a ella. Pídesela, lánzala suavemente, hazle cosquillas con ella…

Las pompas de jabón les llaman mucho la atención. Tocarlas y ver cómo se deshacen, observar cómo soplas y aparecen por arte de magia… La fascinación por las pompas durará años. Cuando aprenda a andar le gustará perseguirlas por el parque, soplar para intentar hacerlas él mismo, hacer carreras con otros amiguitos para alcanzarlas…

De 9 a 12 meses

El bebé puede arrastrarse y gatear. Cada vez domina mejor sus dedos y la motricidad fina. Puede sentarse solo (aunque al principio se caiga hacia los lados). Cada vez tiene más control sobre su balbuceo.

Prueba a hacerle una “pista de obstáculos” en la arena o en la hierba con los juguetes de paseo o con piedras y ramitas para que gatee.

Buscad pequeños tesoros que pueda manipular: unas piedrecitas, unas hojas …

¿Qué es eso que suena? Estad atentos a los sonidos: un pájaro, una avioneta, el ladrido de un perro, una campana a lo lejos… Haz que se fije, imita el ruido, pregúntale qué es y cuéntale qué estáis escuchando.

¡Música! Fuera de casa también estáis rodeados de objetos con los que se puede hacer ruido: un palo y el cubo, una rama con hojas que se agita, piedras que se dejan caer en un recipiente o sobre cualquier superficie dura…

Como en todos los meses anteriores, cántale mientras jugáis, cuéntale lo que estáis viendo, paséale en brazos… Tu voz, tu palabra, tu cara y tu regazo son los mejores juguetes de tu hijo.