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La musculatura en el recién nacido

Cuando lo cojas hazlo con cuidado pero deja que pueda mover con libertad brazos y piernas.

No tengas ningún miedo a dejarlo en el suelo, en un espacio amplio sobre una manta que le aísle del frío. Quizás durante los primeros días te parezca demasiado pequeño, puedes ponerlo sobre una manta que le aísle del frío y tumbarte junto a él. Es muy bueno para su espalda y para que mueva brazos y piernas a sus anchas.

Para ello vístele con ropa holgada para que pueda moverse con facilidad y para evitar que el calor le provoque irritación de la piel.

Un buen estímulo para su musculatura es que aproveches cada vez que le cambies de pañal para darle suaves masajes en brazos y piernas.

Los paseos son muy importantes para la salud del bebé. Puedes hacerlo desde el alta hospitalaria, siempre que no exista ningún problema que lo impida. Para él es relajante y a la madre le ayudará a recuperar el tono muscular.

Procurar pasearlo por sitios tranquilos, alejados de ruidos y humos, aprovechando las horas de sol en invierno y evitando las horas centrales del día y la exposición directa al sol en verano.

La luz solar ayuda a activar la vitamina D (antirraquítica), por lo que si el tiempo lo permite es bueno que su cara, brazos y piernas estén al aire libre. En verano conviene protegerle la cabeza con una gorra o sombrilla y utilizar cremas de protección solar.

A la hora de dormir, la mayoría de los de niños parecen sentirse más cómodos dormidos boca abajo, especialmente si tienen gases que les causan dolor; es necesario cambiarlo frecuentemente de posición para evitar deformaciones de la cabeza o de los pies. Debe observársele con frecuencia para estar seguros de que nada le impide la respiración. Las luces brillantes o los ruidos innecesarios pueden molestarle.