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La neumonía en los bebés

La neumonía es una enfermedad relativamente común en la infancia. Pese a que no presenta complicaciones si se trata a tiempo, estamos ante una de las principales causas de mortalidad infantil en los países en vías de desarrollo, en los que la tasa es hasta 10 veces mayor que en los desarrollados.

La neumonía en la primera infancia

La neumonía consiste en la inflamación de la parénquima lobular. Se presenta con fiebre y dificultades respiratorias. Se habla de bronconeumonía cuando se producen varios focos en uno o ambos pulmones.

Síntomas de la neumonía en el bebé

Como te explicábamos, la fiebre y las dificultades a la hora de respirar son los síntomas de la neumonía más habituales. Sin embargo, existen otros indicios que pueden ponernos en alerta:

  • Debilidad general.
  • Apatía.
  • Tos.
  • Problemas gastrointestinales.
  • Vómitos.
  • Rechazo del alimento.

Es habitual que la neumonía, si se presenta, lo haga después de que el bebé haya sufrido una gripe o un resfriado. Las épocas del año en las que hay una mayor incidencia de la neumonía infantil son el invierno y la primavera.

Tipos de neumonía

La neumonía puede ser vírica o bacteriana. En ambos casos suele cursar con fiebre, más elevada en el caso de la neumonía bacteriana. Hay que resaltar que la neumonía de origen viral tiende a ser menos severa y grave que la bacteriana. En esta última las complicaciones son mayores, los síntomas más intensos y, en general, el bebé se muestra más enfermo y apático.

Factores de riesgo

La neumonía en bebés es bastante habitual, como te mostrábamos. Sin embargo, donde realmente es un problema serio es en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo. Algunos de los factores de riesgo de la neumonía en bebés son:

  • Problemas de nutrición.
  • Prematuridad.
  • Exposición al humo.
  • Asistencia a la guardería (aumenta el riesgo de contagio).
  • Existencia previa de patologías cardiorrespiratorias o del sistema inmunológico.

Los expertos insisten en que la medida más eficaz frente a la neumonía es la vacunación. Mantener una higiene correcta, evitar el contacto con adultos u otros bebés afectados son otras de las vías para evitar contraer la enfermedad. En el caso de la neumonía vírica, el tratamiento pasa por el reposo y la ingesta de líquidos orientada a evitar la deshidratación. Para la neumonía bacteriana se suelen recetar antibióticos.