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Llantos, cómo superarlos

Además, cada vez se va aproximando la fecha del parto y eso también asusta.

Cuando comentas el estado en el que te encuentras en una tertulia siempre suele aparecer en la conversación frases como Ahora no tienes problemas, ya verás cuando nazca En ese momento, esa frase te la tomas como si esa persona te quisiera hacer algún tipo de daño moral, como si esa persona te odiase o ella misma tuviera un problema consigo que no la deja ser feliz, y por eso va por ahí amargando a la gente. Pero la realidad es que esa persona está siendo muy realista.

El problema que existe en esta sociedad es que no se termina de ser sincero con el tema de la maternidad, en la tele aparecen imágenes increíbles de una mujer estupenda, guapa y delgada que acaba de dar a luz y está con un humor increíble, y su bebé risueño cogiendo su pecho con un color pastel de fondo que da ternura y tranquilidad.

La realidad en ocasiones es bien distinta, el estado de la mujer después de dar a luz va a depender de varios motivos, entre ellos, de cómo haya ido el parto, de cómo sea el bebé (si llora mucho o no), de cómo sea tu pareja y el apoyo que recibas de tu familia, amigos, etc…

Una de las cosas que más afectan a la mamá es la falta de sueño, evidentemente ya te cambia el sueño nada más nacer porque cada dos-tres horas tienes que dar de mamar, pero si además el bebé es muy intranquilo, tiene muchos cólicos o simplemente es llorón, la cosa puede empeorar bastante.

El llanto de un bebé es un sonido que de forma intensa te puede desesperar, por eso es necesario que, tanto la mamá como el papá, formen equipo.

Consejos para no llegar a desesperarse:

  • Empatizar con el bebé, (sólo sabe comunicarse de esa manera, realmente no sabe hablar, su forma de decir “no estoy a gusto” es llorando)
  • Paciencia
  • Tranquilidad, para ello, pon música relajante eso te ayudará a ti y al bebé.
  • Turnarse, cuando esté el papá en casa, los episodios de llanto es mejor que sean compartidos.
  • Y de vez en cuando, tener momentos de soledad.

Ser madre es una aventura maravillosa, pero como en todas las aventuras hay obstáculos que nos pueden bloquear el camino. El perder en alguna ocasión los nervios es algo habitual, saber perdonarse también es necesario.

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