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Lloros constantes en bebés y niños

Durante los primeros dos meses de vida, el bebé puede padecer lo que los pediatras denominamos cólico del lactante, que ocasiona un cuadro de llanto continuo con movimiento de las piernas y endurecimiento abdominal. Es muy frecuente y siempre decimos que es un cuadro preocupante para los padres y frustrante para el pediatra, que no puede hacer otra cosa que tranquilizar a los progenitores, ya que a las pocas semanas desaparecerá de forma espontánea, a no ser que exista un problema de base como una alergia a la leche, de forma que hasta que no se suprima dicha proteína de la dieta no mejorará el niño. Por tanto, paciencia con este cuadro que se suele dar sobre todo por la noche.

A partir del sexto mes, comienzan a salir los dientes. Es una cosa fisiológica y normal, pero muchos niños manifiestan más dolor o molestias, lo que hace que lloren sin parar, sobre todo también por la noche y que solo les calme la administración de algún antiinflamatorio tipo paracetamol.

El inicio de la guardería y la supresión del chupete, pueden ocasionar cuadros de irritabilidad en el niño. Si hemos tomado la decisión de llevarlo a la escuela o de quitarle el chupete, no nos rindamos, a las pocas semanas seguro que lo conseguimos ya que si cedemos, la próxima vez que lo intentemos será mucho más difícil de llevar a cabo, por la flaqueza demostrada anteriormente.

Por otro lado, tenemos situaciones puntuales de llanto por traumatismos o caídas o por cuadros infecciosos o digestivos que produzcan dolor. Al tratar la causa desaparecerán los problemas.

Existen niños que tienen un carácter especial y se pasan el día llorando, esto muchas veces suele ser insoportable y los padres ceden a las presiones del llanto del niño que consigue todo lo que quiere. Para estos niños, es fundamental actuar con algo de disciplina en el sentido de mantenerse firme y si les negamos algo, mantened esta actitud ya que de lo contrario estamos perdidos. Con el tiempo, cuando el niño vea que no consigue nada llorando, irá cambiando de actitud. Si es así, premiadlo para que vea que es mucho más fácil y tiene mayor recompensa mostrar una actitud simpática para poder pedir las cosas.

Finalmente, existen niños con problemas neurológicos o psíquicos que por su problemática ocasionan comportamientos agresivos e irritantes. Paciencia, vuestro neuropediatra será el encargado de tratarlos y en muchos casos precisarán medicación para tratarles. No dudes en pedir ayuda.

Consejos concretos

Los gritos constantes hacen perder la cabeza a muchos padres, y les entra el pánico. Lo mejor es mantener la calma y una cierta sistemática. A menudo no se reconocen las señales que nos da el niño de que tiene sueño. Los niños que lloriquean y están insatisfechos se pueden tranquilizar con pequeñas carantoñas, pero después de un rato vuelven a un estado nervioso y a menudo están peor que antes. Los padres, cuyos niños lloran muy a menudo, necesitan reconocer mejor las señales y las necesidades de sus hijos.