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Los reflejos del bebé
Los reflejos del bebé

Los reflejos de tu bebé

¿Qué son los reflejos? Son reacciones automáticas, involuntarias y al parecer defensivas del bebé por algún estímulo exterior.

Los primeros estímulos del bebé son muy importantes, especialmente al nacer. Los médicos aseguran que si un recién nacido llora es una buena señal porque ha superado el parto.

Asimismo, gracias a esta reacción aparecen funciones cardiacas y respiratorias imprescindibles para su correcta supervivencia. Dependiendo de los reflejos que tenga el pequeño conseguirá adaptarse mejor o peor a su nuevo entorno y tendrá más o menos control sobre su cuerpo.

Los reflejos son la única herramienta con la que cuenta un bebé para comunicarse. Los papás deben estar muy atentos y reconocer cada uno de sus acciones para así detectar rápidamente cualquier problema.

 

¿Qué significa cada reflejo?

Al nacer los pequeños son colocados encima del pecho, para que de esta manera se tranquilicen al sentir cerca a su mamá, la persona a la que reconocen casi inmediatamente por su olor y su voz. Casi todos van en búsqueda del pezón para succionar y alimentarse, este reflejo aparece desde el nacimiento hasta el sexto mes, aproximadamente.

Otro reflejo muy común es el de apretar sus dedos cuando algo roza su manita. El bebé de manera involuntaria lo hace para agarrarse y sujetarse bien. De igual manera se cree que este reflejo favorece el vínculo afectivo de la persona y el bebé.

Al sentir un roce en la planta del pie, el bebé flexionará todos los dedos hacia adentro. No se sabe muy bien el motivo, pero tal vez es para sostenerse mejor. Lo suelen hacer desde que nacen hasta los doce meses.

Cuando se coloca al pequeño sobre el vientre, agita las piernas como si quisiera avanzar o desplazarse. Los expertos señalan que estos movimientos se tratan de una preparación al gateo y suele durar desde los primeros días hasta los tres meses.

También realizan movimientos como si quisieran andar. Cuando alguien sujeta a un recién nacido por las axilas y le hace apoyar un solo pie en una superficie, el pequeño levantará el otro pie como si quisiera ponerse a andar, ¡a veces consiguen hasta dar unos pasitos! Esta respuesta muscular involuntaria cesa en el segundo mes.

Todos estos reflejos ayudan al niño a aclimatarse mejor, y a ti te servirán para interaccionar más exitosamente con él en sus primeros días de vida.