Métodos para dormir mejor

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Bebé dormido

No existe ni fórmula ni pócima mágica para conciliar el sueño. Enseñemos a nuestro hijo simplemente a dormir.

Aunque todos los padres (unos más, otros menos) se preguntan, qué método es el mejor para dormir a los niños, no existe una respuesta verdadera y única. Cada niño es diferente, cada familia es diferente. Cada niño ha vivido un embarazo y un parto diferente, además cada persona tiene su propio temperamento y su propio biorritmo.

Lo que es importante para todos los bebés, es que se tienen que preparar para dormir. En caso del primer hijo, también hay que tener en cuenta, que toda la familia se tiene que acostumbrar a la nueva situación, por lo que surgen inseguridades, el bebé las notará y tal vez duerma peor. Es normal que los niños durante los primeros seis meses no duerman toda la noche. Sin embargo normalmente durante el día y después de la toma de alimento, suelen quedarse dormidos. Todo va sumando en horas de sueño y descanso. Saber que durante las primeras semanas el sueño irregular es habitual, puede tranquilizar bastante.

Si tu bebé, después de algunos meses sigue teniendo problemas para dormirse y tú misma notas que no puedes más, busca ayuda en los profesionales e intenta aplicar la llamada rutina del sueño: quizás la siesta es demasiado larga o le has dado demasiado pocos mimos durante el día, de forma que el niño quiere recuperar la falta de cercanía durante la noche.

En esta situación también deberías tener en cuenta tu instinto. Los padres suelen actuar correctamente si lo hacen según su intuición. Pero no confundas tu intuición con el conmovedor llanto de tu hijo. Para conseguir que tu hijo se acostumbre a un ritmo de sueño regular tendrás que ser firme a la vez que cariñosa. Dale a tu hijo la seguridad de que puede quedarse dormido y tranquilo sin perderse nada.

Las reglas de oro del sueño

Para terminar, os facilitaremos las reglas de oro del buen dormir. La mayoría de las veces, se trata de ideas simples y lógicas, pero de gran poder cuando el objetivo es ofrecer a vuestros hijos un sueño con la máxima calidad posible. Estos mandamientos del sueño feliz son los siguientes:

  • Debéis intentar siempre que el ambiente nocturno sea lo más oscuro y silencioso posible. Disminuir el ruido ambiental existente.
  • La hora diaria de levantarse y acostarse debe ser, aproximadamente, la misma todos los días.
  • La temperatura de la habitación debe ser confortable. Un exceso de calor o frío favorece el despertar nocturno.
  • Deberéis evitar acostar al niño con hambre. Aunque, por otra parte, el exceso de líquidos favorece el despertar nocturno.
  • Tampoco conviene suministrarle alimentos como las colas o el chocolate ya que son excitantes.
  • Es muy importante que el niño aprenda a dormirse solo, sin intervención de los padres. Además, es fundamental que evitéis la actividad física intensa un par de horas antes de acostarlo.
  • Prescindir de las siestas muy prolongadas o tardías.

Para finalizar os diremos que el niño debe comprender que dormir es una actividad agradable y placentera. Para ayudarle a conseguirlo, debéis guiarle con límites claros y concretos, teniendo presente que vuestra actitud y vuestra conducta ejercen en él una poderosa influencia.

Buenas noches…

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