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Pañales de día, pañales de noche

Dejar el pañal de día: un proceso activo

Para lograr que el niño deje los pañales diurnos es fundamental hacerlos partícipes de esta decisión y entusiasmarlos con el aprendizaje. Los niños normalmente tienen suficiente madurez fisiológica para controlar esfínteres en torno a los 2 años y medio o 3, pero cada uno alcanza este hito a su debido momento. El niño que quiere dejar los pañales, que puede avisar cuando necesita usar el lavabo y que se muestra entusiasmado por la ropa interior de niño mayor seguramente lo consiga en poco tiempo.

Controlar las emisiones nocturnas: un proceso biológico pasivo

El problema es que por las noches, el control de orina es involuntario: los niños no tienen la madurez para despertarse cuando su vejiga está llena, y por ello el pañal aparece muy cargado aún cuando durante el día casi no tienen accidentes. Puede pasar un tiempo que va desde pocos días hasta más de un año entre que se retira el pañal diurno a que se deja de usar por completo pañales durante la noche. Si pese a todo decidimos quitar el pañal nocturno al mismo tiempo que el diurno, es importante usar un cobertor de plástico para el colchón y prepararnos para cambiar las sábanas en medio de la noche.

¿Cuándo estará listo para quitar el pañal por las noches?

Hay dos señales claves: por un lado, el hecho de que el pañal por la mañana aparezca seco y, por otro lado, la propia incomodidad del niño con el pañal por las noches. Cuando logra hacer las siestas sin pañal, y más aún, cuando cuatro o cinco veces por semana el niño no orina durante la noche, y si además hace algún tiempo que controla esfínteres durante el día, puede ser un buen momento para retirar el pañal nocturno. Siempre sabiendo que no pasa nada si no resulta y decidimos volver a colocarlo por un tiempo más.

Cómo ayudarlos a evitar accidentes

Para prevenir accidentes, procura que tu hijo no beba demasiado líquido unas dos horas antes de irse a dormir. También hay que insistir en que vayan al baño justo antes de ir a la cama, para que se acuesten con la vejiga vacía. Finalmente, en caso de que ocurran accidentes –que ocurrirán, con mayor o menor frecuencia, hasta que el niño esté en edad escolar- evita regañar a tu hijo y no le des mayor importancia al hecho.