Preguntas y respuestas del verano del bebé | LetsFamily
embarazo

Preguntas y respuestas del verano del bebé

Si tenemos en cuenta unas cuantas reglas veraniegas, el bebé pasará estos meses de verano fresquito, feliz y disfrutando con todos sus sentidos a flor de piel. Aquí encontrarás respuesta a las preguntas más habituales que se hacen las madres y los padres sobre el verano.

¿Puede ir el bebé a la playa?

No es aconsejable que le llevemos hasta que no cumpla los seis meses. Después puede ir (mejor en las horas de menos sol), pero mantengámosle bajo la sombrilla.

¿Cómo sabremos si tiene calor o frío?

Salvo los bebés de pocas semanas, que aún no regulan bien la temperatura corporal, los niños sienten más o menos el mismo calor que los adultos. Así que no le cubramos con capas de ropa ‘por si acaso enfría’: solo conseguiremos que se agobie, sude y su piel sufra irritaciones.

¿Le aplicamos leche hidratante?

Sí, le vendrá muy bien. En verano la piel de un bebé necesita hidratación extra. Después del paseo o de haber estado un ratito en la piscina o en la playa (el agua reseca la piel) es muy recomendable aplicarle crema hidratante por todo el cuerpo. Si es fluida, mejor, pues se absorberá antes y dejará a nuestro pequeño con sensación de fresquito.

¿Puede bañarse en el mar o en la piscina?

Sí, si la temperatura es la adecuada. El agua debe estar templada y hemos de introducirle lentamente, mojando primero las manitas, los pies y la nuca. Podemos crear una especie de juego con este ritual. Una vez perdido el miedo inicial, le encantará. Después del baño es muy importante que lo aclaremos, lo sequemos a conciencia y le cambiemos rápidamente de bañador.

¿Seguimos usando su mochilita de paseo?

Si el día es muy caluroso es preferible llevarle en su cochecito o sentado en la sillita con una sombrilla que le proteja del sol. Se encontrará más libre y fresco que con la mochila portabebés. La tela de estas mochilas envuelve casi por completo al niño, que además viaja pegado a nuestro cuerpo, y este también desprende un calor demasiado agobiante para cualquiera, y mucho más para un niño tan pequeño.

Aire acondicionado, ¿sí o no?

Hace un calor asfixiante, pero pensamos: ¿el aire acondicionado no será demasiado agresivo para el bebé? No tiene por qué si aprovechemos para conectarlo cuando él no está. Una vez que la habitación se haya refrescado lo suficiente (unos 20 grados está bien) podremos llevar al niño allí, que agradecerá el fresquito. En cualquier caso, no debemos exponerlo nunca al chorro de aire de forma directa ni someterlo a cambios bruscos de temperatura: los bebés son muy susceptibles a las variaciones térmicas.

¿Es normal que tenga menos apetito?

Como a nosotros, a veces el calor le reduce un poco el apetito. Intentemos, no obstante, que haga sus tomas en un lugar más o menos fresco y siempre hacia la misma hora. A menudo son los cambios los que le inquietan y le impiden alimentarse con tranquilidad. En cualquier caso, si lleva un tiempo sin apetito, lo prudente es consultar al pediatra.

¿Qué ambiente tiene que haber en casa a la hora de dormir?

Lo ideal es que la temperatura ronde los veinte grados. Para lograrlo, podemos bajar las persianas durante las horas en que más calienta el sol. Y no olvidemos ventilar la casa, siempre que situemos al niño lejos de la corriente. Para dormir, un body de algodón y una simple sabanita serán suficientes.

¿Le tengo que dar más agua?

Los bebés se pueden deshidratar fácilmente, así que es bueno ofrecerles líquido con cierta frecuencia, eso sí, en pequeñas dosis. El agua, no obstante, la reservaremos para los más mayorcitos. Para los lactantes es mejor la leche.

¿Enfriamos un poco el agua del baño?

Podemos reducir la temperatura hasta los 33 ó 34 grados si el ambiente es demasiado caluroso y al niño le gusta.

¿Puedo darle el biberón frío?

No es lo más adecuado para su digestión, ni le quitará más la sed. Si hace mucho calor, lo ideal es que lo tome a temperatura ambiente.

¿Pueden tomar helados si tienen más de 10 meses?

¡Les encantan! Y pueden tomarlos, aunque en pequeñas dosis. Asegurémonos antes de que no existe intolerancia alimenticia a alguno de sus ingredientes. Eso nos lo dirá el pediatra.