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Problemas en los bebés prematuros

Según diferentes estudios, la edad media en la que la mujer española decide tener un hijo es de 31 años, mientras que hace décadas se situaba en los 28, aunque hay excepciones de madres que tienen a sus bebés muy jóvenes o ya con cierta edad.

Cuando hablamos de un parto prematuro ¿A qué nos referimos exactamente? Es todo aquel que se produce antes de las 37 semanas de embarazo y normalmente un pequeño porcentaje de estos nacimientos se producen por diferentes cuestiones, aunque normalmente suelen ser por complicaciones médicas, por lo que hay que hacer una cesárea o inducción de parto.

¿En qué afecta al bebé su nacimiento prematuro?

Dependiendo siempre de lo que se adelante el parto, hay veces que las secuelas son notables y otras que desaparecen poco a poco. Normalmente los partos prematuros se dan entre la semana 34 y la 37 y los niños que nacen en este margen de tiempo tienen o son propensos a tener problemas de salud, aunque no corre riesgo su vida, algo que sí puede ocurrir cuando el alumbramiento se produce antes. En estos casos la tasa de mortalidad aumenta y también la de las secuelas a causa de dicha anticipación. En estos casos, todos aquellos bebés que nazcan antes de la semana 30 del embarazo se consideran prematuros extremos.

Hoy en día y gracias a la excelente atención que se brinda a los pequeños durante el embarazo y primeras semanas de vida, el riesgo de que los bebés prematuros tengan secuelas se ha reducido considerablemente. Son más vulnerables y necesitan una serie de cuidados especiales para, así, proteger su salud.

¿Cuáles son otros problemas que pueden tener?

El problema es que al nacer de forma prematura, muchos de sus órganos no están desarrollados del todo, por eso necesitan pasar un tiempo en la incubadora, donde el órgano u órganos afectados seguirán creciendo de manera completamente controlada para que no haya ningún problema.

Otros problemas pueden ser respiratorios, dificultades para alimentarse, problemas para mantener su temperatura corporal de una forma estable, riesgo de derrame cerebral o infecciones, entre otras patologías. A largo plazo pueden tener problemas en la vista, problemas en el desarrollo, enfermedades, problemas en el oído o alguna clase de desorden cognitivo de carácter menor, como dificultades para aprender o concentrarse.

Hoy en día, y ante el riesgo de un parto prematuro, es común optar por intentar retrasarlo de manera artificial, suministrando corticoesteroides al bebé para que sus órganos puedan desarrollarse más rápidamente. Retrasar el parto, siempre que no haya peligro ni para el pequeño ni para la futura mamá, es importante porque reduce la posibilidad de que haya secuelas posteriores.