¿Qué es la invaginación intestinal infantil?

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Pese a que la invaginación intestinal en el bebé es una dolencia relativamente poco frecuente, estamos ante la que es, probablemente, una de las causas de obstrucción intestinal más habituales en las pequeñas/os.

Hoy vamos a mostrarte en qué consiste esta enfermedad, cómo podemos detectarla y, asimismo, cómo se desarrolla su tratamiento y cuál es su pronóstico.

La invaginación intestinal infantil

La invaginación intestinal en los bebés consiste en el desplazamiento de una parte del intestino dentro de otra. Este problema causa mucho dolor en los recién nacidos y afecta a, aproximadamente, uno de cada mil bebés. Estamos ante un problema que, estadísticamente, afecta más a los niños que a las niñas y que suele desarrollarse ante de los 10 meses de edad.

No se conoce a ciencia cierta qué es lo que provoca esta dolencia, si bien algunos estudios apuntan al efecto de ciertos virus intestinales, tumores, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos del intestino…

Síntomas

Muchos padres y madres, al menos al principio, confunden este problema con los cólicos típicos del lactante. Puede que el bebé empiece a mostrarse más irritable, a llorar habitualmente o a encogerse. Sin embargo, la intensidad y frecuencia de su llanto te hará ver que estamos ante un problema más serio.

Además de los mencionados, aquí tienes algunos otros síntomas de invaginación intestinal infantil:

  • Estómago hinchado.
  • Heces sanguinolentas o viscosas.
  • Decaimiento.
  • Nauseas y vómitos.
  • Carraspeo.

A medida que avanza el problema, sin que se le ponga freno, pueden empeorar los síntomas antes descritos, o aparecer otros tales como taquicardias o fiebre.

Tratamiento

Normalmente, el pediatra puede encargar ecografía y radiografía abdominal a fin de determinar la naturaleza del problema. La aplicación de una sonda nasogástrica puede evitar la deshidratación y, a continuación, se puede aplicar un enema de aire o contraste a fin de evitar la oclusión intestinal. En caso de no funcionar estas medidas, puede hacerse necesaria una intervención quirúrgica.

Una detección temprana y un tratamiento inmediato suele dar solución al problema. En este sentido, ante cualquiera de los síntomas antes descritos se debe acudir al pediatra de inmediato. 

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