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¿Qué es la policitemia?

Muchos expertos hablan de policitemias primarias y secundarias, siendo las primarias las provocadas por un funcionamiento anormal de la médula ósea, y las secundarias debidas a causas fisiológicas, como la disminución de los niveles de oxígeno en la sangre.

Uno de los mayores riesgos de la policitemia en el bebé es que, al aumentar la viscosidad de la sangre, se incremente el riesgo de trombosis. Este fenómeno es bastante habitual en los bebés prematuros.

Causas de la policitemia en el bebé

Para hablar de policitemia debemos atender al concepto de hematocrito. El hematocrito es el nivel de glóbulos rojos en la sangre del bebé expresado como un porcentaje. Si este tanto por ciento supera el 65, se puede hablar de policitemia en el bebé. Como te hemos apuntado, puede estar motivada por un funcionamiento exagerado de la médula ósea o por un descenso en los niveles de oxígeno. Los niños y niñas nacidos de manera prematura son más susceptibles de padecer este problema. Otras causas de este fenómeno pueden ser:

  • Problemas respiratorios.
  • Retraso en la sujeción del cordón umbilical (por tanto, la sangre de la placenta penetra en la circulación del bebé).
  • Enfermedades hereditarias.
  • Tabaquismo materno.
  • Síndrome de Down.
  • Cierto tipo de fármacos.
  • Hipertensión de la madre durante la gestación.
  • Diabetes en la madre.
  • Síndrome de transfusión gemelar (la sangre pasa de un bebé a otro, en casos de gemelos).

Síntomas

En muchos casos (la mayoría, de hecho), los bebés no presentan síntomas, siendo el único signo no visible el mencionado incremento de la viscosidad de la sangre. Otros indicios pueden ser:

  • Somnolencia, problemas a la hora de comer y otras alteraciones ligadas al sistema nervioso.
  • Convulsiones.
  • Ictericia.
  • Trombosis.
  • Problemas respiratorios (respiración acelerada, cianosis…).
  • Bajos niveles de azúcar en sangre.
  • Mal funcionamiento del riñón.

El pronóstico es bueno, en general, para los niños con unos niveles bajos de viscosidad sanguínea, si bien es necesario atender a la causa que motivó el problema.