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Qué es un brote de crecimiento en bebés

¿Qué son los brotes de crecimiento?

Si tu bebé está más irritable de lo normal, no duerme bien o está siempre hambriento puede que esté atravesando un brote de crecimiento. Te ayudamos a identificar las señales que los caracterizan.

¿Qué es un brote de crecimiento?

Los brotes de crecimiento o crisis de crecimiento son “estirones” que da el bebé dentro de su desarrollo normal.

El aumento de tamaño del bebé durante el primer año de vida es más rápido que en cualquier otro momento de su vida (excepto en el útero).

Un niño en edad escolar crecerá aproximadamente 5 centímetros por año. Después, en la pubertad esta cifra se duplica. Pues bien, durante el primer año de vida los peques crecerán la friolera de 25 centímetros. A lo largo de este tiempo se producen varios “estirones” en los que el bebé da un salto en cuanto a talla y peso. Vigila estas señales para saber si tu bebé está atravesando uno de estos brotes.

El bebé está hambriento todo el día

Un bebé que pedía el pecho cada 2 o 3 horas empieza a mamar constantemente. Debido a que el cuerpo humano es una maravilla, y la lactancia materna es un delicado equilibrio entre oferta y demanda, la única manera que el bebé tiene de modificar su alimentación es reclamando más alimento. Con la constante succión y estímulo a los pechos maternos, en pocos días la producción de leche se regula a las nuevas necesidades del niño.

El bebé cambia sus patrones de sueño

Si tu bebé se muestra, durante unos días, más somnoliento de lo habitual, no te preocupes. Durante el sueño, la hormona del crecimiento sigue haciendo su trabajo. Por el contrario, hay padres que refieren una pérdida de horas de sueño o despertares frecuentes en sus pequeños durante estos períodos que también es completamente habitual.

El bebé está más irritable de lo normal

Algunos médicos atribuyen este síntoma a que puedan experimentar algún tipo de dolor muscular durante estos días de crecimiento acelerado (como se aprecia en los niños), sin embargo, es imposible saberlo.Nuestro peque puede mostrarse irritable, llorar más de lo habitual, exigir que le tengamos en brazos todo el tiempo o demandar atención constante.Aquí toca armarse de paciencia y tener claro que en solo unos días volverá a la normalidad.

Ten en cuenta que los brotes de crecimiento, al igual que la salida de los dientes, son fáciles de confundir con otros problemas. Por ejemplo, un bebé que duerme demasiado y se muestra irritable podría también estar incubando algún virus; del mismo modo, el hambre constante podría indicar algún problema de alimentación. La clave aquí sería vigilar las deposiciones y su tabla de crecimiento. Si el peque hace pipí y caca con regularidad y el pediatra nos dice que crece adecuadamente no tenemos nada de qué preocuparnos.

¿En qué momentos se dan las crisis de crecimiento?

Las crisis de crecimiento –también llamadas crisis de lactancia- suelen ocurrir en períodos muy similares en la vida de la mayoría de los bebés, si bien no todos las manifiestan con la misma intensidad. Una primera crisis se da alrededor de las 3 semanas de vida, cuando el bebé aumenta de peso y requiere mayor cantidad de alimento. Otra crisis se da en torno a las 6 semanas, cuando la leche materna cambia su composición y su sabor, y este cambio puede irritar al bebé hasta que se habitúe. Una tercera crisis, más prolongada, se da en torno al tercer mes de vida  , cuando los pechos de la madre comienzan a producir a demanda –ya no se llenan si no son estimulados- y el bebé debe habituarse a los nuevos ritmos de alimentación.

¿Cómo puedes ayudar a tu bebé a sortear la crisis?

Lo mejor que puedes hacer es colocar al bebé en el pecho siempre que te lo solicite. No interrumpas la lactancia o le des un biberón pensando que no tienes suficiente leche: al contrario, a mayor estímulo, antes tu cuerpo podrá aumentar la producción. Procura aumentar tu propia ingesta de alimentos –y, sobre todo, de líquidos, para asegurarte de producir lo suficiente.

Si se da el caso donde el bebé se distrae por los estímulos y no succiona continuamente. En esta situación ayuda alimentarlo en una habitación en penumbras, con poco ruido ambiental, para que esté todo lo tranquilo que sea posible.

Por último, es bueno que conozcas las crisis, que sepas que son normales y que te armes de paciencia: así como comienzan, un buen día se pasan.