Resfriados de primavera en el bebé

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Resfriados de primavera en el bebé

Los resfriados en el bebé son tan frecuentes que se calcula que entre el otoño y la primavera un mismo niño puede resfriarse hasta en ocho ocasiones distintas.

Y tiene su explicación: 200 virus distintos pueden causar resfriado, y eso, unido a que el sistema inmunológico del bebé aún tiene que desarrollarse, forman el cóctel perfecto para que los pequeños no se libren de los mocos y la tos al menos unas cuantas veces al año porque el invierno no es la única época en la que se ven afectados. La primavera, con los bruscos cambios de temperatura y un tiempo generalmente inestable, también suele traer consigo algún que otro resfriado.

El motivo es que, aunque el virus se propaga de persona a persona por la tos, los estornudos o el contacto físico con otros, y eso puede ocurrir en cualquier época del año, los cambios de temperatura no ayudan a evitar el contagio. Los virus aprovechan que el sistema inmunológico está bajo en defensas para atacar a las personas, y es precisamente lo que ocurre cuando nuestro sistema inmunológico aún está intentando adaptarse a los cambios de temperatura.

De ahí que la primera regla de oro sea la de evitar esos cambios bruscos de temperatura yendo preparado para que en un misma día se den las cuatro estaciones del año, que es lo que ocurre con frecuencia en primavera. Por eso nunca está de más ir al parque con ropa extra en el bolso por si acaso, al igual que también es buena idea que el niño no lleve prendas muy gruesas. Si es posible, lo ideal son varias capas que se pueda ir quitando o poniendo en función de la temperatura del momento.

Además, los especialistas creen que tomar suficientes líquidos para estar muy hidratados puede ayudarnos a que los resfriados sean mucho más cortos, y esta regla sirve tanto para niños como para adultos. La razón es que los líquidos ayudan a eliminar más fácilmente las secreciones, y eso es clave para expulsar de manera más rápida los virus. También es buena idea enseñarle a estornurdar tapándose la boca para evitar contagios. No evitará que coja un resfriado porque ya lo tiene, pero si se acostumbra a hacerlo dará ejemplo a otros compañeros y será algo más fácil que los virus no lleguen a atacarles tantas veces.

Otra estrategia eficaz para mantener a raya el resfriado es mantener las manos limpias, ya que una forma común de contagio es a través de ellas. No resultará fácil conseguir que un niño las mantenga limpias mucho tiempo, pero si incluimos el lavado de manos en su rutina como forma esencial de higiene le estaremos proporcionando una enseñanza saludable que le puede ahorrar más de un resfriado en el futuro.

Además, ventilar los espacios cerrados y no olvidarse de incluir en sus comidas alimentos que contengan vitamina C como naranjas, mandarinas o kiwis son otras recomendaciones de los pediatras. Si nada de lo anterior funciona y acaba cogiendo un resfriado de todas formas, lo que nos queda es intentar aliviar los síntomas para que se encuentre lo mejor posible. En este post te hablamos de ello.

 

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