¡SOS! ¡Llegan las rabietas! | LetsFamily
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¡SOS! ¡Llegan las rabietas!

Todo lo que le genere cierta frustración puede ser el detonante de las temibles rabietas, que llegan con fuerza a partir de los dos años generalmente. En realidad tan solo se trata de su manera de expresar que no están contentos con algo. La buena noticia es que, con el tiempo, irán desapareciendo. Ocurrirá cuando aprendan a controlar y regular sus emociones. Mientras eso llega, hay formas de dominarlas. 

Además, los especialistas aseguran que es clave hacerlo. Sobre todo porque salirse con la suya puede ser nuestra perdición: si comprueban el poder que tienen frente a los mayores, es posible que comiencen a utilizarlas. Para evitarlo, hay que poner en marcha algunas estrategias que suelen funcionar:

  • Sin chillar. No es fácil tratar con esas explosiones de enfado. Sobre todo porque consiguen sacarnos de quicio y lo más habitual es perder los nervios. Sin embargo, no hay que olvidar que nosotros somos los adultos y contamos con más ayuda para manejar la situación. Además, ponernos a su altura solo empeorará las cosas.
  • Nada de ceder. Puede que ante sus enormes lagrimones nos parezca que la única salida es darle lo que quiere. Y ese es el gran fallo, porque así solo conseguiremos alimentar las rabietas. Los pedagogos aseguran que la estrategia más efectiva es mantenerse firme dejándole claro que así no va a conseguir nada. Es la manera de que poco a poco vayamos acabando con esa forma de mostrar su frustración.
  • Hacer que nos escuche. Para que todo funcione como queremos es clave que él nos escuche, y eso no es nada fácil cuando está concentrado en su rabia. Puede que nos resulte más fácil si nos agachamos para que sus ojos queden a nuestra altura y esperamos hasta que nos mire. Cuando tengamos su atención es el momento de hablarle y explicarle por qué no puede actuar así.
  • Cambiar de escenario. Cuando parece que nuestro hijo se va a quedar afónico de tanto chillar y que nada conseguiría calmarlo, la forma más fácil de tranquilizarlo es cambiando de escenario (salir a  la calle si estamos en el supermercado por ejemplo, o entrar en casa si estamos en la calle).