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Su primer baño en la playa

¿Primeras vacaciones en la playa con el bebé? ¡Enhorabuena! Es toda una experiencia que le encantará, pero para que la disfrutes al 100% no está de más seguir unas cuantas recomendaciones que te ayudarán a repetir en cuanto tengas ocasión. ¡Felices vacaciones!

  • Lleva solo lo necesario. Sí, puedes ir a la playa completamente cargada de bártulos, pero ni es necesario ni eso hará más feliz a tu bebé. Recuerda que caminar por la arena con un carrito cargado de cosas puede ser un infierno, así que cuanto menos, mejor. Eso sí, no te olvides de los imprescindibles: sombrilla, toalla, protector solar, gorrito y manguitos o lo que uses cuando se bañe en la piscina.
  • Protégele del sol. Recuerda que su piel es mucho más delicada que la tuya y que se puede quemar con facilidad, así que ponle crema de protección, gorrito y busca la sombra.
  • Disfrutad del agua. El agua del mar no tiene ningún riesgo. De hecho, puede venirle muy bien si tiene dermatitis o eczemas. Lo que no puedes controlar es su temperatura, así que mételo poco a poco para ver cómo reacciona. Y no lo sueltes nunca, aunque lleve manguitos.
  • Juega con él. Ese será su pasatiempo preferido, sin duda. Disfrutar de ti en un entorno como la playa, donde la arena y el agua pueden dar mucho de si, es perfecto para él. ¡Aprovecha!
  • Después del baño. Recuerda secarlo bien tras el baño para que no coja frío. Es importante que siempre haya una toalla seca esperándole tras el chapuzón.
  • No lo fuerces. A casi todo los niños les encanta el agua pero si no es el caso, no lo fuerces. Debe sentirse seguro y confiado para disfrutar del mar, y hasta que no se sienta así, es mejor darle su tiempo e ir poco a poco.
  • Horario. La mejor hora para ir a la playa es cuando el sol aún no brilla con fuerza. Es decir, o a primera hora de la mañana o por la tarde, después de las horas centrales.

Vigílalo fuera del agua. Cuando te metes con un bebé en el mar sueles tener los cinco sentidos puestos en él. Sin embargo, fuera del agua a veces no estamos tan pendientes, y un segundo basta para que algo le llame la atención y vaya corriendo o gateando detrás de ello. Por eso es muy importante no perderlo de vista.