¿Tiene mi bebé un brote de crecimiento? Señales para saberlo

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Si tu bebé está más irritable de lo normal, no duerme bien o está siempre hambriento puede que esté atravesando un brote de crecimiento. Te ayudamos a identificar las señales que los caracterizan.

¿Qué es un brote de crecimiento?

Los brotes de crecimiento o crisis de crecimiento son “estirones” que da el bebé dentro de su desarrollo normal. El aumento de tamaño del bebé durante el primer año de vida es más rápido que en cualquier otro momento de su vida (excepto en el útero). Un niño en edad escolar crecerá aproximadamente 5 centímetros por año. Después, en la pubertad esta cifra se duplica. Pues bien, durante el primer año de vida los peques crecerán la friolera de 25 centímetros. A lo largo de este tiempo se producen varios “estirones” en los que el bebé da un salto en cuanto a talla y peso. No hay explicación científica para ello, pero los pediatras, expertos en lactancia y, por supuesto, las mamás, se dan cuenta de que esos días los peques se salen de su comportamiento habitual. La primera crisis suele aparecer a los 10 días después del nacimiento; después, en torno al mes y la más difícil de llevar, sobre todo para las mamás que dan el pecho, es la de los tres meses. Vigila estas señales para saber si tu bebé está atravesando uno de estos brotes.

 

El bebé está hambriento todo el día

Justo cuanto empezabas a pensar que se habían regularizado sus horarios, de pronto quiere comer durante todo el día. Nos daremos cuenta porque quiere estar pegado a al pecho las 24 horas o se enfada y se queda irritable cuando se acaba el biberón. En el primer caso, pasaremos entre dos y cuatro días de “maratón de teta” y después la producción se regulará; en el segundo, basta con ofrecerle más cantidad de alimento. Durante el primer año de vida el crecimiento es acelerado. Necesitan calorías para desarrollar los músculos, cambiar la estructura de los huesos y guardar reservas de grasa; como su metabolismo es tan rápido, la frecuencia con la que necesitan alimento también lo es.

 

Cambian sus patrones de sueño

Si tu bebé se muestra, durante unos días, más somnoliento de lo habitual, no te preocupes. Durante el sueño, la hormona del crecimiento sigue haciendo su trabajo. Por el contrario, hay padres que refieren una pérdida de horas de sueño o despertares frecuentes en sus pequeños durante estos períodos que también es completamente habitual.

 

Está más irritable de lo normal

Algunos médicos atribuyen este síntoma a que puedan experimentar algún tipo de dolor muscular durante estos días de crecimiento acelerado (como se aprecia en los niños), sin embargo, es imposible saberlo. Nuestro peque puede mostrarse irritable, llorar más de lo habitual, exigir que le tengamos en brazos todo el tiempo o demandar atención constante. Aquí toca armarse de paciencia y tener claro que en solo unos días volverá a la normalidad.

 

Ten en cuenta que los brotes de crecimiento, al igual que la salida de los dientes, son fáciles de confundir con otros problemas. Por ejemplo, un bebé que duerme demasiado y se muestra irritable podría también estar incubando algún virus; del mismo modo, el hambre constante podría indicar algún problema de alimentación. La clave aquí sería vigilar las deposiciones y su tabla de crecimiento. Si el peque hace pipí y caca con regularidad y el pediatra nos dice que crece adecuadamente no tenemos nada de qué preocuparnos.

 

 

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